Fuerzas especiales irrumpieron en un centro infantil de Curitiba tras tres horas de tensión para salvar a los menores de ser quemados vivos
Una dramática operación de rescate culminó este viernes en la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil, luego de que comandos tácticos de la Policía Militar neutralizaran y abatieran a un sujeto que mantenía secuestrados a trece niños de entre cuatro y cinco años al interior de un centro municipal de educación infantil. El atacante, diagnosticado con esquizofrenia y provisto de un arma blanca, una réplica de arma de fuego y sustancias altamente combustibles, amenazaba con incinerar el recinto escolar con los menores retenidos en su interior.
Tres horas de angustia y negociación
La emergencia comenzó en horas de la mañana cuando el individuo arribó en bicicleta al establecimiento educativo, trepó la verja perimetral y logró ingresar intempestivamente hasta una de las aulas de párvulos, atrancando los accesos. Mientras el cuerpo docente y directivo evacuaba a toda prisa al resto del alumnado hacia el exterior, el agresor roció líquido inflamable por el piso y se mantuvo con un encendedor en la mano, rodeado por los pequeños e incluso sosteniendo a uno de ellos en su regazo como escudo humano.
Intervención táctica y desenlace
Durante cerca de tres horas, equipos de mediadores intentaron persuadir al atacante para que depusiera su actitud y permitiera la salida de los rehenes. Sin embargo, al constatar un incremento crítico en el nerviosismo de los menores y observar que el captor comenzaba a agredirlos físicamente, el mando policial ordenó la inmediata intervención de las fuerzas especiales para evitar una masacre. Los agentes ingresaron detonando granadas aturdidoras y abrieron fuego certero contra el sospechoso, quien falleció en el acto, permitiendo evacuar ilesos a todos los niños.
Los trece pequeños fueron trasladados de urgencia a unidades médicas y ambulancias de bomberos para ser evaluados física y psicológicamente, confirmándose que ninguno sufrió heridas de consideración. El alcalde de Curitiba, Eduardo Pimentel, celebró el exitoso desenlace tras momentos de angustia extrema y garantizó acompañamiento integral a las familias, en un país que en años recientes ha enfrentado episodios trágicos en centros educativos y mantiene encendidas las alertas sobre los protocolos de seguridad en planteles de educación temprana.









