Bruselas y Pekín alcanzaron un acuerdo comercial para aliviar la presión sobre los fabricantes europeos a cambio de mayor acceso a tierras raras y rebajas arancelarias
Tras meses de intensas disputas comerciales e investigaciones por ayudas estatales irregulares, la Unión Europea y China sellaron este viernes un acuerdo estratégico para reequilibrar sus intercambios económicos, fijando un compromiso vinculante para reducir en torno al 50% las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables hacia el mercado comunitario. El anuncio fue realizado por el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, tras concluir dos jornadas de deliberaciones con el ministro de Comercio del gigante asiático, Wang Wentao, en un intento formal por contener la creciente penetración de las marcas asiáticas y salvaguardar la competitividad de las plantas de ensamblaje en el continente.
Frenar la distorsión del mercado automotriz
La medida responde directamente al pronunciado avance comercial registrado por las firmas chinas durante el último bienio. De acuerdo con las cifras monitoreadas por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), la cuota de mercado de las marcas chinas en Europa pasó del 2% en 2024 al 14% en híbridos convencionales y trepó hasta un 25% en el segmento de híbridos enchufables durante el primer semestre de 2026. Esta rápida expansión, apuntalada según Bruselas por subsidios estatales y prácticas de dumping, había llevado a gobiernos como los de Alemania y Francia a reclamar herramientas comerciales de salvaguarda inmediata para blindar el sector industrial.
Mientras este nuevo esquema modera las llegadas de híbridos, los vehículos 100% eléctricos conservarán el régimen de precios mínimos de importación fijados a comienzos de año, bajo advertencia de severos aranceles aduaneros para los fabricantes que pretendan comercializar unidades por debajo del umbral convenido.
Concesiones mutuas y suministro de minerales críticos
Como contrapartida al freno impuesto a sus exportaciones automovilísticas, las autoridades de Pekín obtuvieron el respaldo de Bruselas para facilitar el ingreso de bienes europeos valorados en unos 4.000 millones de euros mediante la aplicación del régimen arancelario de nación más favorecida, una fórmula que generará un ahorro impositivo estimado en 225 millones de euros para los exportadores comunitarios.
Asimismo, las negociaciones consiguieron desbloquear un reclamo prioritario para la industria de alta tecnología europea: la agilización en la concesión de licencias para la provisión de tierras raras y minerales estratégicos, materias primas de las que China concentra los mayores yacimientos mundiales y que resultan indispensables para la cadena de valor electrónica y de defensa en el Viejo Continente. Con un déficit comercial bilateral que aún crece a un ritmo de 1.000 millones de euros diarios en favor de Pekín, los equipos negociadores de ambas potencias volverán a encontrarse a comienzos de 2027 para dar seguimiento a las cuotas y avanzar en áreas como dispositivos médicos y productos farmacéuticos.










