El primer ministro Sébastien Lecornu trazó una hoja de ruta con mejoras en la educación pública y sanciones para los disturbios callejeros.
En un intento por desactivar el clima de confrontación en las aulas y las calles, el primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, presentó a su gabinete una hoja de ruta estructurada en cinco ejes estratégicos orientados a solucionar las carencias del sistema educativo público antes de que concluya el mes de octubre, tras una intensa oleada de manifestaciones y bloqueos que paralizaron cientos de colegios e institutos.
El plan gubernamental, coordinado por el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, prioriza la cobertura inmediata de vacantes docentes y bajas laborales prolongadas, la modernización de infraestructuras escolares deterioradas en articulación con las regiones, una mayor transparencia en los procesos de admisión universitaria y la incorporación de 1.200 millones de euros adicionales dentro del proyecto presupuestario nacional.
No obstante la apertura al diálogo con los colectivos juveniles, el Ejecutivo galo ratificó una política de firmeza frente a los brotes de disturbios que han dejado un saldo superior a cinco mil arrestos en las últimas jornadas, advirtiendo que acelerará una legislación específica para responsabilizar económicamente a los causantes de daños materiales en el mobiliario urbano y los planteles educativos.
Pese a las promesas oficiales de financiamiento y calendarios concretos, diversas federaciones estudiantiles y sindicatos de profesores mantienen convocatorias a huelga y marchas para los próximos días, mientras cientos de centros educativos en todo el territorio francés continúan bajo cierres preventivos ante la expectativa de nuevas movilizaciones.








