Las autoridades encienden las alarmas en Baja California Sur y despliegan miles de militares ante el embate del primer ciclón que impacta el territorio en la temporada
La península de Baja California Sur se encuentra en máxima alerta ante la inminente llegada del huracán Polo a las costas mexicanas del océano Pacífico, un fenómeno que mantiene en vilo a las autoridades debido a la previsión de precipitaciones torrenciales, marejadas violentas y ráfagas que amenazan con causar estragos en infraestructura y poblados costeros. Comunidades enteras como Puerto San Carlos, una localidad pesquera y turística de seis mil habitantes, registraron evacuaciones preventivas de vecinos y el blindaje apresurado de viviendas y negocios con tablones de madera y sacos de arena para amortiguar la fuerza destructiva del temporal.
El Servicio Meteorológico Nacional de México, encabezado por Fabián Vázquez, advirtió sobre la posibilidad de daños muy severos que abarcan caída de árboles, derribo de postes de tendido eléctrico, cortes en la red carretera y colapso de edificaciones con cubiertas ligeras. Vázquez insistió en que la población debe mantenerse completamente alejada de la franja marítima ante las inundaciones por mar de fondo y los desbordamientos fluviales, remarcando que el riesgo para la integridad física permanece latente sin importar las fluctuaciones en la categoría que registre el ciclón al momento exacto del impacto.
Frente a la contingencia climática, el gobierno mexicano movilizó a cerca de siete mil efectivos de las fuerzas armadas para coordinar tareas de auxilio, mientras los comités de emergencia habilitaron más de ciento sesenta albergues temporales en distintas demarcaciones del estado. En concordancia con los protocolos de protección civil anunciados en la capital del país, se dispuso la suspensión de las actividades escolares y del trabajo presencial para servidores públicos, al tiempo que capitanías de puerto restringieron la navegación marítima y clausuraron el acceso a todas las playas de la zona de impacto.
Polo representa el primer ciclón de gran escala que toca tierra en esta región durante una temporada influenciada por las aguas anormalmente cálidas del fenómeno de El Niño, un factor que intensifica la violencia y frecuencia de los meteoros en la cuenca del Pacífico. A la par de la trayectoria de Polo, los centros de monitoreo mantienen una estrecha vigilancia sobre la tormenta tropical Rachel, cuyo desplazamiento paralelo al litoral mexicano podría aproximarla hacia el noroeste del país hacia el cierre de la semana, complejizando el panorama meteorológico para las próximas jornadas.









