Arizona.- El caso de Karla Sáenz, una mujer venezolana de 26 años que solicitó asilo en Estados Unidos, ha generado atención entre organizaciones defensoras de derechos humanos tras denunciar presuntos abusos y negligencia médica mientras permanecía bajo custodia migratoria en Arizona.
La joven fue detenida luego de acudir a una cita migratoria el pasado 9 de marzo y posteriormente trasladada al Centro de Detención de Eloy, administrado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). De acuerdo con su testimonio, fue asignada a un área masculina pese a solicitar permanecer en una unidad femenina, situación que, asegura, provocó episodios de discriminación y afectaciones emocionales.
El caso ocurre en medio de nuevas disposiciones migratorias aplicadas en 2025, bajo las cuales las personas trans detenidas son ubicadas de acuerdo con el sexo registrado al nacer. Diversas organizaciones civiles han señalado que estas medidas podrían aumentar los riesgos y la vulnerabilidad dentro de los centros de detención.
Sáenz afirmó que durante varias semanas no tuvo acceso a su tratamiento hormonal y que recibió medicamentos para la ansiedad sin una evaluación médica adecuada. Según su relato, estas condiciones deterioraron su bienestar físico y mental durante el tiempo que permaneció detenida.
La migrante venezolana llegó a Estados Unidos hace aproximadamente dos años buscando protección y mejores oportunidades de vida. En Arizona colaboró con grupos comunitarios enfocados en apoyo a migrantes y diversidad sexual. Además, reportó haber enfrentado una detención previa en Texas bajo circunstancias similares.
Después de permanecer cerca de un mes en el centro de Eloy, una jueza federal ordenó su liberación al considerar que el proceso de detención no cumplía completamente con los procedimientos legales correspondientes. El caso ha reactivado el debate sobre las condiciones de detención migratoria y el trato hacia personas trans dentro del sistema federal estadounidense.









