El regreso de grandes figuras del fútbol encendió la emoción en el Estadio Azteca, donde México venció 3-2 a Brasil en un partido de leyendas que combinó nostalgia, espectáculo y una alta convocatoria de aficionados.
Desde su aparición en las pantallas, Ronaldinho captó todas las miradas con su característica sonrisa y una imagen renovada. A ocho años de su retiro, el exastro brasileño se convirtió en uno de los principales atractivos de un encuentro que reunió a figuras icónicas de las últimas décadas.
El llamado “Coloso de Santa Úrsula” se llenó de camisetas tricolores y verdeamarelas. Aficionados que pagaron entre 600 y 5 mil pesos disfrutaron del reencuentro con jugadores como Kaká, Adriano, Rafael Márquez y Oribe Peralta, quien fue figura del partido con un doblete decisivo.
Sin embargo, la experiencia no estuvo exenta de complicaciones. El acceso al estadio presentó dificultades debido a cierres viales y trabajos en distintas zonas de la ciudad, lo que obligó a muchos asistentes a caminar largas distancias. Estas situaciones generaron comentarios entre los aficionados, especialmente a poco más de 50 días de la próxima Copa del Mundo.
A pesar de los retos logísticos, el ambiente festivo se mantuvo. Dentro del campo, Brasil apostó por su característico estilo ofensivo, mientras que México respondió con contundencia. Los goles de leyendas como Luis Hernández y el destacado desempeño de Peralta hicieron vibrar a los asistentes.
Cada toque de Ronaldinho fue celebrado por el público, que coreó su nombre incluso en jugadas fallidas, reflejando la conexión que aún mantiene con los aficionados. La combinación de talento, recuerdos y espectáculo convirtió el partido en una experiencia inolvidable.
Este encuentro no solo evocó grandes momentos del pasado, sino que también dejó aprendizajes importantes en materia de organización y movilidad rumbo a eventos de gran escala en el país.








