El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el inicio de preparativos para llevar a cabo una serie de ataques masivos dirigidos contra la red e infraestructura energética de Ucrania, en lo que representa una severa escalada en las acciones militares tras meses de intensos enfrentamientos en la región.
A través de un comunicado difundido por sus canales oficiales, el mando castrense ruso justificó la ofensiva como una respuesta directa a las recientes incursiones de las fuerzas ucranianas contra refinerías de petróleo, depósitos de combustible y centros logísticos situados dentro del territorio de la Federación Rusa.
Analistas internacionales advierten que esta nueva directiva podría ampliar el rango de objetivos hacia instalaciones de uso exclusivamente civil, agravando las condiciones de suministro eléctrico en las principales ciudades ucranianas. El anuncio ocurre tras tres jornadas consecutivas de fuertes bombardeos con misiles y drones en la región de Kiev y el distrito de Bucha, que han dejado decenas de víctimas mortales e importantes daños materiales.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski denunció el impacto de los ataques sobre áreas habitadas y ordenó investigaciones sobre la seguridad en el almacenamiento de pertrechos militares cerca de zonas residenciales, al tiempo que la comunidad internacional reitera la urgencia de proteger a la población civil y las redes de servicios esenciales.








