Representantes de la Iglesia católica y organizaciones civiles han expresado su preocupación por el crecimiento de asentamientos de personas migrantes en las inmediaciones de iglesias ubicadas en Tapachula, una de las principales ciudades de tránsito en la frontera sur del país.
De acuerdo con responsables de atención humanitaria de la Diócesis de Tapachula, en los últimos meses se ha observado un aumento significativo de personas provenientes del Caribe, Centroamérica y Sudamérica que permanecen alrededor de parroquias ante la falta de espacios en albergues formales. Aunque la movilidad migratoria ha sido constante durante años, el estancamiento prolongado de estos grupos ha generado nuevos retos sociales.
Las autoridades eclesiásticas señalaron que muchas de estas personas se encuentran a la espera de una oportunidad para regularizar su situación o continuar su camino hacia el norte. Sin embargo, quienes no logran acceder a refugios institucionales suelen recibir menor apoyo, por lo que buscan empleos temporales para subsistir mientras permanecen en espacios públicos o zonas aledañas a los templos.
Ante este panorama, la Iglesia hizo un llamado a la comunidad local para fortalecer la convivencia pacífica, el respeto y la integración social. Al tratarse de una ciudad fronteriza con alta presión migratoria, consideran indispensable fomentar el entendimiento mutuo entre habitantes y personas extranjeras, al tiempo que subrayan la necesidad de respuestas más eficaces por parte de las autoridades gubernamentales.
Datos recientes confirman que Tapachula continúa siendo uno de los principales puntos de concentración de solicitudes de asilo en México, situación que ejerce una presión constante sobre los servicios públicos y el entorno laboral. Esta realidad ha generado posturas diversas entre sectores productivos locales, algunos de los cuales advierten retos, mientras otros reconocen aportes económicos de la población migrante.
En paralelo, un número creciente de personas migrantes contempla establecerse de manera permanente en el sur del país. Algunos destacan haber encontrado condiciones de seguridad, respeto y oportunidades de empleo que contrastan con la inestabilidad en sus países de origen, lo que influye en su decisión de permanecer en territorio mexicano.
El endurecimiento de las políticas migratorias en países del norte también ha incidido en esta tendencia. Frente a la incertidumbre de los cruces internacionales, más extranjeros optan por iniciar trámites de regularización en Chiapas, mientras el gobierno federal mantiene el seguimiento del fenómeno en un contexto de compromisos regionales y presión diplomática.









