Es una época cálida del año, por lo
cual los camiones de helados están
por todas partes. Tal vez usted ha
escuchado su música familiar por su calle. Si usted tiene hijos pequeños, los camiones
de helado plantean un par de retos:
Primero, usted debe estar pendiente
del camión en su barrio para no dejarlo
pasar y no decepcionar a sus hijos. Segundo,
usted debe mantenerse alerta por
el peligro que significa el camión. Si sus
hijos salen a la calle detrás del camión de
helados, los resultados pueden ser mortales.
¡Debido al peligro usted debe estar en
alerta! ¡Velad!
Dios también nos dice que nos mantengamos
velando. Una vez Jesús contó una
historia que explicaba el significado del
mandamiento de Dios de permanecer alerta.
Él describió a un hombre rico que se
ausentó de su hogar por un viaje. Él dejó
una orden para el portero: “¡Manténte alerta!”
El portero debía permanecer velando
porque no sabía cuándo volvería el dueño
de la casa.
De la misma manera, nosotros no sabemos
cuando vendrá Jesús otra vez del cielo.
Cuando lo haga, él va a dar la bienvenida a
aquellos que estén preparados para recibirlo.
¿Cómo nos preparamos para su retorno?
La única cosa que nos preparará para
este deseado encuentro con Jesús es la fe
inquebrantable. Y la fe viene por medio de
escuchar y aprender las buenas noticias de
la salvación que Jesús logró para nosotros.
Jesús vino a morir para redimirnos de
nuestros pecados. Si usted viera al hijo del
vecino corriendo rápidamente sin ninguna
precaución en la calle, ¿enviaría usted a su
hijo a la calle para que se pusiera en la vía
del camión de helados que viene — sentenciando
a muerte a su hijo, para salvar al
otro niño?
¿Qué pasaría si ese niño le hubiese faltado
al respeto a usted constantemente?
¿Abandonaría usted a su propio hijo para
salvar a un niño tan desafiante? Dios lo
hizo. Él hizo que su santo hijo muriera en
lugar de aquellos que le habían desobedecido
— todos nosotros. Cuando exitosamente
terminó la obra de la salvación, Jesús
volvió al cielo. Él prometió que un día
volvería para llevar a todos sus creyentes
con él al hogar.
¡Hay que estar en alerta! Jesús volverá.
Ignorar su palabra y vivir en incredulidad
resultará en una separación horrible de
Dios. ¡Mantengámonos en vela! Si esperamos
a Cristo con una fe inquebrantable
tendremos deleites deliciosos que no puede
ser mejores ni más dulces.





