Otro ciclo educativo va a empezar y nuestros
niños deben regresar a la escuela. Los
hispanos, mayoritariamente, concordamos
en el hecho que vinimos a este país para
experimentar un progreso económico y
espiritual para nosotros y nuestros seres
queridos, pero, en muchos casos nuestras
familias terminan desintegrándose y nuestros
hijos desertando la escuela, uniéndose
a pandillas y siendo estadísticas en la morgue
y en la cárcel. Es comprensible que vivir en un sistema
tan acelerado como el de los Estados
Unidos es extremadamente estresante,
ya que la supervivencia diaria
demanda gran parte de nuestro tiempo
y esfuerzo, pero, a pesar de todo lo que
tengamos que hacer para salir adelante
económicamente, es imperante que
recordemos que lo mas importante de
todo es que nos involucremos en la
educación de nuestros hijos yendo a la
escuela para averiguar como van en su
asistencia y rendimiento. Igualmente,
debemos estar en la casa cuando ellos
están y dedicar tiempo para ayudarles
a hacer las tareas, compartir vivencias
y ver que sus necesidades sean atendidas.
Recordemos que el éxito del futuro
de nuestros hijos depende de nosotros.
Los maestros y directores solamente
son nuestros aliados y si nuestros hijos
llegan a fracasar, solamente nosotros
seremos los responsables.





