¿Quién es el hombre más rico de América?
¿La montaña más alta de América? ¿El
lago más grande? ¿La ciudad más grande?
¿El estado más poblado? Si usted respondió Bill
Gates, el monte McKinley, el lago Superior, la
ciudad de New York y California, usted es parte
de la prueba de que los estadounidenses ponen
atención a cosas grandes. Nosotros vivimos
en casas más grandes, comemos comidas más
abundantes y trabajamos más horas que casi tendemos a vivir con la máxima “Entre más
grande, mejor”.
Pero Jesús toma el enfoque de “menos es
mejor”. Él dice: “El reino de los cielos es semejante
al grano de mostaza”. ¿Alguna vez ha
usted visto un grano de mostaza? Es tan pequeño
que usted podría sostener miles en su mano.
¿Por qué Jesús nos diría esto? Porque es posible
estar tan enfocado en lo que se ve grande e impresionante
que lo subestimamos a él y a sus
bendiciones.
Ese es un error común. A primera vista, no
habría nada grande ni impresionante en Jesús.
Cuando él vino a establecer su reino, él
llegó como el hijo de una chica pobre en un
país conquistado. Él nació en un establo. Él
creció en un pueblo obscuro. Sus seguidores
no eran personas reconocidas. Él nunca escribió
un libro ni tuvo una posición alta. Nunca
vivió en un palacio y ni siquiera en una casa
propia. Después de unos pocos años en la palestra
pública, él fue matado en una cruz como
un esclavo común. El viernes santo él se veía
pequeño e impotente.
Cuando Jesús habló acerca del grano de mostaza,
él nos dio una corta historia que dice mucho
para nuestras vidas. La medida de un grano
de mostaza no es su diminuto tamaño, sino
la enorme planta en la que se convierte. De la
misma manera, la medida de la humilde vida y
muerte de Jesús no es cuánta gente equivocó su
significado en su tiempo, sino lo que él logró.
Con su vida perfecta y su muerte inocente, Jesús
ha liberado al mundo de la culpa del pecado.
Incontables millones de personas que han puesto
su confianza en él se han vuelto parte de su
reino eterno.
Cuando Jesús resucitó de su humilde tumba
para conquistar la muerte en la mañana de Pascua,
él probó que lo que parece pequeño y débil
puede ser asombrosamente poderoso. Es tiempo
de Pascua de nuevo – ¿por qué no celebrar explorando
lo que su vida, muerte y resurrección
pueden significar en su vida? ¡Usted puede sorprenderse!





