Ante una inmensa multitud a los pies
del Capitolio, Barack Obama entró
en la Historia el martes 20 de enero
como el primer presidente afroamericano
de Estados Unidos, con la difícil tarea de
enfrentarse a una grave crisis económica y
dos frentes bélicos abiertos.
Obama, de 47 años, tenía previsto jurar
su cargo como 44º presidente de Estados
Unidos hacia las 12H00 locales (17H00
GMT), la mano sobre la Biblia del presidente
abolicionista Abraham Lincoln, junto
a quien será su vicepresidente, Joseph
Biden, en las escalinatas del Capitolio.
Hacia las 09H00 locales (14H00 GMT)
el Mall, el gran Paseo que desde hace casi
tres décadas sirve de decorado natural para
la investidura presidencial, estaba casi lleno
de gente de todo origen y condición social.
A esa misma hora, Obama y su esposa
Michelle acudieron a un servicio religioso
en una iglesia justo delante de la Casa
Blanca, donde fueron recibidos después
por el presidente saliente George W. Bush
y su esposa Laura.
Muchos desafiaron el frío reinante, con
temperaturas bajo cero a pesar de un sol
resplandeciente, para presenciar lo que calificaron
de “día histórico”.
“Vine con mis hijas de Virginia Occidental.
No podíamos perdernos este día, es
histórico. Es uno de los nuestros”, señaló
a la AFP Selma Brown, una negra con una
banderita estadounidense en las manos que
buscaba su forma de entrar en el Mall.
Obama, hijo de una blanca del estado de
Arkansas y de un hombre de color de Kenia,
simboliza el crisol de identidades de este
país, más allá de su identificación personal
con la raza de color.
El presidente en ciernes hizo de la unidad,
más allá de las divisiones raciales o políticas,
la pieza central de su triunfo electoral,
tras una carrera política meoteórica, que
empezó hace menos de una década en las
filas del partido Demócrata.
Obama fue elegido senador en 2004, y
se presentó a la candidatura de su partido,
contra todas expectativas, tres años después.
Su discurso presidencial, que sin duda
apeló a esa unidad de esfuerzos ante la dura
crisis reinante, era uno de los actos más esperados
de la ceremonia.
Tras los discursos, Obama y Biden tenían
previsto presidir un almuerzo de honor con
los miembros del Congreso en el Capitolio,
sede del Poder Legislativo.
Luego les espera un espectacular des-
file con más de 10.000 participantes por
las calles de Washington, engalanadas con
banderas a profusión, listas para recibir a
decenas de bandas de música militares y
escolares.
Joe Marques, de 25 años, cubano-estadounidense,
espera poder mostrarle su
pancarta al nuevo presidente: “Cubanos
con Barack”.
“El va a cambiar las cosas con Cuba,
Obama puede marcar realmente la diferencia,
no como Bush”, señaló a la AFP.
Obama substituye en la Casa Blanca a
George W. Bush, que deja el poder tras dos
mandatos consecutivos con la peor imagen
pública de un presidente en décadas.
Una vez despedido Bush, que tomó
un avión para regresar a su estado natal,
Texas, Obama y su esposa Michelle tenían
previsto acudir brevemente a diez bailes de
gala organizados en su honor por toda la
ciudad.
Estados Unidos tiene depositadas enormes
esperanzas en Obama, según los sondeos.
Pero las expectativas aún son mayores
en el mundo entero, según un sondeo
realizado en 17 países por la radiocadena
británica BBC.
Dos terceras partes de los entrevistados
se dijeron optimistas de que el nuevo jefe
de la Casa Blanca mejorará las relaciones
de Estados Unidos con el mundo.
“Mucho, a lo mejor demasiado”, contestó
Pedro Gutierrez, un abogado mexicano
de 33 años residente en Washington, a la
pregunta de qué esperaba de Obama.
Barack Obama gozará de “un estado de
gracia mundial”, pero no posee “una varita
mágica”, recalcó el martes el canciller
francés Bernard Kouchner.
El nuevo presidente, con prácticamente
ninguna experiencia de gestión política,
ya tiene nombrado a casi todo su gabinete,
lleno de personalidades de fuerte carácter,
muchos de ellos provenientes de la última
administración demócrata del presidente
Bill Clinton.
Obama intentará materializar su oferta de
romper con las políticas reinantes durante
los ocho años del republicano Bush. Ello
incluye el retorno de las tropas de Irak y el
replanteamiento del conflicto en Afganistán,
además del cierre del polémico centro de
detención de Guantánamo, en Cuba.





