Una corta historia que dice mucho para nuestras vidas

ImagenEl estaba sin casa, maloliente y casi
muriéndose de hambre. Pero lo
peor era que él sabía que todo era
su culpa. Él pensó que su padre era cruel y
dominante; había demasiadas reglas. Quería
libertad. Quería tener diversión, pero su
padre tenía todo que ver con responsabilidad
y trabajo duro. Entonces, pidió su parte
de la herencia. No le importaba la granja;
sólo quería el dinero. Tan pronto como lo
obtuvo, se fue. Finalmente pudo hacer lo
que quería. Pero no pasó mucho tiempo
hasta que todo el dinero se esfumó — estar
de fiesta es costoso. Aquellos que pensaba
que eran sus amigos se fueron tan pronto
como se quedó sin dinero. Estaba solo y
era miserable. Tenía dos opciones y ninguna
parecía agradable. Él podía continuar
como estaba y esperar que pudiera recoger
suficiente cada día de tal manera que no
se muriera de hambre, o podía volver a su
hogar.
Se decidió por su hogar. Estaba preparado
para rebajarse, pedir ser sólo una mano de obra contratada en la granja de su padre.
Pero no tuvo que rebajarse mucho. Tan
pronto como su padre lo vio volver, corrió
para encontrarlo. Lo abrazó y lo besó y dio
órdenes para hacer una gran celebración en
su honor. El hijo rebelde había esperado
una recepción fría. Él había esperado un
“Te lo dije”. En cambio, él obtuvo lo que
sabía que no merecía: una gozosa bienvenida
al hogar.
Usted y yo somos ese joven hombre que
se rebeló contra su padre. Todos nos hemos
rebelado en contra de nuestro Padre celestial.
Hemos considerado que él es cruel y
dominante y que tiene demasiadas reglas
— como un ser que no quiere que tengamos
ninguna diversión. Todos nos hemos separado
de él y hemos roto sus mandamientos.
Nuestras conciencias nos dicen que él está
enojado y que merecemos cualquier dolor
o sufrimiento que venga a nuestro camino.
¿Aún así puede amarnos nuestro Padre celestial?
¿Puede él aún darnos la bienvenida
a su hogar celestial en el cielo?
La historia de Jesús sobre el hijo pródigo
en Lucas 15:11-24 es una corta historia
que dice mucho para nuestras vidas. Esta
nos da seguridad sobre el amor de Dios y
sobre nuestro hogar celestial. Nuestro Padre
celestial nos ama tanto que castigó a
su hijo obediente, Jesús, en nuestro lugar
de tal manera que nos puede dar la bienvenida
a nosotros como sus hijos queridos y
herederos de vida eterna. En vez de darnos
lo que merecemos por nuestras rebeliones,
él nos da lo que no merecemos: completo
perdón en Jesús.
Nosotros le damos la bienvenida a usted
para reunirse con nosotros los domingos,
10:30 am, para aprender más acerca del
amor de nuestro Padre celestial. Se encuentra
la iglesia 1440 SW 104 entre Penn
y Western. Se llama, Holy Cross Lutheran
Chruch. http://holycrossokc.org

Economy Square Shopping Center