Dice el refrán que “a la tierra que fueres, has lo que vieres”, pero aquí hay mucha gente que piensa al revés.
Por Fidel E. Castro, columnista de “Nuestra Comunidad” lasabana7@yahoo.com.mx
A algunas personas les acomodaría mejor el refrán “a la tierra que vienen, hacen lo que quieren”, y de esto, abundan ejemplos. Cito uno para muestra: he sabido del caso de dos muchachos latinos quienes coincidentemente trabajan para una tienda de conveniencia de la ciudad de Oklahoma, los cuales, con pocos meses de diferencia, fueron capturados y deportados. La causa de su arresto fue la misma: manejar borrachos y con actitud imprudente.
Por la cercanía de su país de origen con los Estados Unidos, les fue relativamente fácil regresar. Continúan trabajando y, para no variar, como dice una canción, siguen el mismo estilo de vida de siempre, a sabiendas que un segundo arresto les traería durísimas consecuencias. No escarmientan.
Cuando veo los distintos medios de comunicación del país, tanto en inglés como en español, se puede observar una alta incidencia de delitos en los que hay latinos involucrados; desde imprudentes accidentes de tránsito, robos, violaciones, violencia intrafamiliar o doméstica, hasta crímenes serios, como asesinatos.
Todo esto viene a crear una imagen negativa del inmigrante latinoamericano en este país, lo cual es aprovechado por los racistas y xenófobos que terminan aplicándonos a todos sin distinción alguna la tabla rasa de la discriminación y aprovechan con fines políticos nuestro mal perfil para argumentar contra la posibilidad de una reforma migratoria.
Es necesario reflexionar profundamente sobre este tema pues estamos en una situación sumamente difícil. Debemos aprovechar positivamente el tiempo de cada día con lo mejor que nos brinda este país, es decir, por ejemplo, aprendamos inglés, trabajemos con el mismo tesón que nos caracteriza y no malgastemos nuestro dinero; por el contrario, cumplamos honradamente con nuestras obligaciones económicas y hagamos del ahorro parte de nuestros deberes y obligaciones. Cultivémonos en todo sentido. Veamos el ejemplo que nos dan otras comunidades inmigrantes como la hindú o la vietnamita que trabajan tranquilamente sin alardear, ofender ni escandalizar con sus costumbres. No permitamos que se nos señale como gente violenta, borracha, mal educada y abusadora. Quitemos los argumentos a los racistas con nuestra actitud y demostremos que somos merecedores de un mejor trato y consideración. En otras palabras, seamos ejemplo también para otras comunidades. ¡En nuestras manos está el cambio!








