Problemas que afectan el sueño de sus hijos

ImagenCon frecuencia, los padres vigilan a sus
hijos mientras duermen. Con frecuencia,
éstos dormitan aparentemente tranquilos,
y a los padres les complace ver que están
disfrutando de un sueño necesario.
Sin embargo, algunos niños confrontan problemas
en lo tocante a descansar lo necesario.
Si bien numerosos adultos han padecido problemas
del sueño, podría sorprenderles el hecho de
que los niños también pueden experimentarlos.
Aunque no tienen que pagar cuentas ni afrontar
el estrés laboral, en ocasiones les cuesta trabajo
dormir. Los trastornos del sueño siguientes no
son exclusivos de los adultos, y pudieran ejercer
un impacto negativo en la capacidad del niño
para conciliar el sueño nocturno.
Insomnio: Este trastorno se clasifica como
dificultad para conciliar o mantener el sueño. El
estrés y la depresión son dos causas subyacentes
del insomnio infantil. Con frecuencia, los hábitos inadecuados de sueño, como el incumplimiento
de un horario establecido, y quedarse
dormido fuera de la cama, entre otros, pueden
empeorar el insomnio. Para ayudar a los niños a
lidiar con este trastorno, los padres deben eliminar
el consumo de cafeína de 4 a 6 horas antes
de irse a dormir. Entre otras opciones figuran
servir cenas más ligeras, no dormir la siesta o
reducir su duración (a una hora o menos) y reservar
la cama sólo para dormir y no para estar
sin hacer nada, ver televisión o hacer la tarea.
Terrores nocturnos: Los terrores nocturnos
son similares a pesadillas y ocurren generalmente
en niños de 3 a 12 años. Un episodio
promedio, caracterizado por períodos de llanto
y temor intensos, puede durar de 1 a 2 minutos
(aunque el episodio puede prolongarse hasta por
30 minutos). Sin embargo, el niño no recuerda
los terrores nocturnos a la mañana siguiente.
Los terrores nocturnos pueden ser especialmente
negativos para todos los afectados, pues el niño
parece genuinamente atemorizado, aun cuando está
dormido. Estos episodios, frecuentes y recurrentes,
van acompañados con frecuencia por el incremento
del ritmo cardiaco y respiratorio, así como sudoración
intensa. Aunque no hay una causa uniforme de
estos terrores nocturnos, los acontecimientos estresantes
de la vida, la fiebre, los problemas del sueño
y ciertos medicamentos que afectan el sistema nervioso
podrían ser algunas razones.
Sonambulismo: El sonambulismo es el término
técnico de “caminar dormido”. Un episodio
de este tipo se produce cuando el niño se
sienta en la cama con los ojos abiertos, aunque
realmente no ve nada. Los niños pueden permanecer
en cama durante un episodio, o levantarse
y caminar. Los episodios son más comunes en
varones de edad escolar, e incluso en ocasiones
el niño sale a caminar fuera de su casa.
Ciertos factores actúan como indicadores de
un episodio de sonambulismo, el cual puede tomar
a los padres por sorpresa. Los ojos vidriosos
más fijos que atentos, y la mirada perdida,
a diferencia del movimiento ocular normal, son
dos síntomas comunes. Cuando se le habla a un
niño durante un episodio de sonambulismo, la
respuesta puede ser lenta y no necesariamente
coherente. De forma similar a los terrores nocturnos,
el niño no recuerda el episodio a menos
que se le despierte en medio del mismo.
Enuresis nocturna: La enuresis nocturna
(micción involuntaria en la cama) es generalmente
parte normal del desarrollo del control de
la vejiga, y común en niños menores de cuatro
años. Sin embargo, la enuresis nocturna primaria
es un episodio de micción involuntaria que
se produce en niños mayores de 5 o 6 años. En
tales casos, los niños no pueden contener la orina
de forma consistente en la noche, y esto podría
ser el resultado de varios factores internos.
Como la micción involuntaria en la cama no
es un acto intencional, podría ser causa de un
crecimiento y desarrollo retardado, bajos niveles
de hormona antidiurética (ADH) factores
sociales o psicológicos, o simplemente poca
capacidad de la vejiga. En algunos casos, los
niños se duermen tan profundamente que no se
despiertan si necesitan orinar.

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