El número de personas fallecidas o desaparecidas al intentar cruzar el mar Mediterráneo mostró una reducción significativa durante el último año. De acuerdo con registros de organismos internacionales, la cifra bajó cerca de un tercio en comparación con el periodo anterior, marcando uno de los niveles más bajos de mortalidad registrados en la última década. Sin embargo, esta mejora no elimina la gravedad del problema, ya que la región continúa siendo un punto crítico de la crisis migratoria global.
La tendencia descendente se ha mantenido de forma sostenida durante los últimos tres años, alejándose de los escenarios más críticos registrados a mediados de la década pasada. Solo el periodo de la pandemia, cuando los desplazamientos internacionales se redujeron de manera drástica, presenta cifras más bajas. Aun así, las estadísticas siguen reflejando pérdidas humanas, incluyendo menores de edad, aunque también se reportó una disminución en este grupo en comparación con el año anterior.
La ruta que conecta el norte de África con Italia y Malta continúa siendo la más letal del mundo. La mayoría de las muertes y desapariciones en el Mediterráneo se concentran en este corredor central. En contraste, la zona oriental, con destino a Grecia, registró un aumento inesperado de víctimas, superando por primera vez en varios años a la ruta que se dirige hacia España.
El ahogamiento sigue siendo la principal causa de muerte durante estas travesías, representando la gran mayoría de los casos documentados. No obstante, los informes también señalan fallecimientos vinculados a situaciones de violencia, deshidratación extrema y condiciones insalubres a bordo de embarcaciones precarias. El balance acumulado de los últimos doce años refleja una cifra alarmante que evidencia los riesgos persistentes de estas rutas.
En el continente americano, la reducción de la mortalidad fue aún más pronunciada, con una caída superior al sesenta por ciento respecto al ciclo anterior. La frontera entre México y Estados Unidos continúa siendo el punto más peligroso de la región. A esto se suman trayectos de alto riesgo en zonas selváticas de Centroamérica y diversas rutas marítimas a través del Caribe.
A escala global, los datos muestran una disminución general de muertes en rutas migratorias, tras un año previo que había alcanzado cifras históricas negativas. Aunque el panorama actual presenta una mejora, las organizaciones internacionales advierten que los desplazamientos irregulares siguen representando un riesgo considerable para millones de personas en todo el mundo.









