El nuevo tratado firmado por Donald Trump amplía bases militares estadounidenses y abre la puerta al aprovechamiento de minerales críticos
Las acciones de empresas mineras y energéticas con operaciones estratégicas en Groenlandia protagonizaron una jornada de alzas extraordinarias en Wall Street, registrando repuntes de hasta el 70% tras la firma de un histórico acuerdo trilateral de defensa entre Estados Unidos, Dinamarca y el gobierno autónomo groenlandés.
El pacto militar y de seguridad fue suscrito en Nueva York por el presidente estadounidense Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen, durante una ceremonia oficial en el marco de la Asamblea General de la ONU.
Euforia en los mercados bursátiles
El anuncio desató una inmediata ola compradora entre los inversionistas interesados en posicionarse en proyectos de materias primas críticas y energía ártica. De acuerdo con los registros de la plataforma financiera Investing.com, los títulos de Greenland Mines lideraron la jornada previa al toque de campana con un alza vertiginosa del 70%, mientras que Greenland Energy llegó a triplicar su cotización con repuntes que alcanzaron el 153%.
La corriente alcista se extendió igualmente a otras firmas vinculadas a la explotación minera estratégica. Critical Metals experimentó un avance del 30%, impulsada por las proyecciones de su yacimiento de tierras raras Tanbreez, al tiempo que USA Rare Earth sumó una subida del 6%, afianzando el optimismo general sobre los metales indispensables para el desarrollo de baterías y tecnologías de vanguardia.
Modernización de bases y exclusión de rivales
El convenio actualiza y reemplaza el marco defensivo vigente desde 1951 entre Copenhague y Washington. Entre sus cláusulas más trascendentes, el documento autoriza a las Fuerzas Armadas estadounidenses a establecer nuevas zonas de defensa operativa en Narsarsuaq (sur) y Mestersvig (este), así como a modernizar las instalaciones de la base espacial de Pituffik en el noroeste.
Asimismo, el tratado establece una estricta barrera geopolítica: ninguna nación que no forme parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) podrá construir infraestructura militar, emplazar personal armado o desarrollar complejos logísticos permanentes en el territorio de Groenlandia.
Trump afirmó enfáticamente tras la suscripción que Estados Unidos «iniciará de inmediato el despliegue de una robusta presencia militar defensiva en las áreas asignadas». La conjunción de una posición geográfica ártica inmejorable y vastos yacimientos inexplorados de minerales esenciales sitúa a Groenlandia en el epicentro de la nueva geopolítica occidental.









