La ciudad de Vancouver negó una solicitud de la FIFA para otorgar un esquema de seguridad de alto nivel a su presidente, Gianni Infantino, durante su visita por el congreso anual del organismo.
De acuerdo con reportes locales, la petición incluía una escolta motorizada de nivel cuatro, un tipo de protección que suele reservarse para figuras de máxima relevancia internacional como el Papa o el presidente de Estados Unidos. Este dispositivo habría permitido cerrar calles y atravesar semáforos en el centro de la ciudad.
Sin embargo, las autoridades canadienses rechazaron la solicitud al considerar que no era proporcional. En un comunicado oficial, la ciudad señaló que cualquier medida de transporte y seguridad será “adecuada y coherente” con la forma en que Vancouver gestiona eventos internacionales.
Un nivel de seguridad poco común
El nivel solicitado por la FIFA se encuentra apenas por debajo del que se asigna al Papa y es comparable al del presidente de Estados Unidos, incluso por encima del que recibe el primer ministro canadiense, Mark Carney.
No es la primera vez que surge una situación similar. Durante el Mundial Femenino de 2023 en Nueva Zelanda, una petición similar también fue rechazada por las autoridades locales tras evaluar sus protocolos de seguridad.
Contexto político y controversias
La visita de Gianni Infantino ocurre en medio de críticas y tensiones dentro del organismo. Su cercanía con el expresidente estadounidense Donald Trump ha generado debate, especialmente tras su asistencia a eventos políticos de alto perfil.
Además, la dirigente noruega Lise Klaveness ha cuestionado recientemente a la FIFA por otorgar un controvertido “premio de la paz” a Trump. Klaveness argumentó que este tipo de reconocimientos no corresponde al mandato del organismo y señaló que instituciones como el Instituto Nobel ya cumplen esa función de manera independiente.
Un congreso bajo presión
El congreso anual de la FIFA, que inicia esta semana, se desarrolla en un ambiente marcado por cuestionamientos internos y decisiones polémicas, lo que añade presión a la gestión de Infantino en un momento clave para el futbol internacional.








