El boxeo mexicano está de luto tras el fallecimiento de Miguel Canto, considerado uno de los máximos exponentes de la categoría mosca y una de las figuras deportivas más importantes de Yucatán. El ex campeón mundial murió este jueves a los 78 años en su domicilio en Mérida, según confirmaron sus familiares.
Reconocido por su estilo técnico y defensivo, Canto dejó una huella imborrable en el pugilismo internacional. Durante la década de los años setenta dominó la división mosca, consolidándose como campeón del Consejo Mundial de Boxeo tras conquistar el título el 8 de enero de 1975 en Japón, al derrotar a Shoji Oguma.
Nacido el 30 de enero de 1948 en Mérida, Yucatán, inició su carrera profesional en 1969. A pesar de perder su primera pelea, logró convertirse en campeón mundial, una hazaña poco común en el boxeo. A lo largo de su trayectoria acumuló un récord de 61 victorias, nueve derrotas y cuatro empates, destacando por su inteligencia en el ring.
Durante su reinado realizó 15 defensas exitosas del título, hasta que en 1979 fue superado por el surcoreano Chan Hee Park. Finalmente, se retiró del boxeo profesional en 1982.
A lo largo de su carrera enfrentó a destacados rivales internacionales como Betulio González, Martín Vargas e Ignacio Espinal, dejando combates memorables para los aficionados.
Su legado fue reconocido con su ingreso al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota, Nueva York, un honor reservado para los más grandes del deporte.
Tras su retiro, Miguel Canto se dedicó a entrenar nuevas generaciones, además de colaborar en instituciones deportivas. En sus últimos años enfrentó problemas de salud derivados de una enfermedad crónica.
La partida de “El Maestro”, como también era conocido, marca el final de una era para el boxeo mexicano, pero su legado permanecerá como inspiración para futuras generaciones.








