En apenas dos años, Javier Milei pasó de ser un estrafalario y lenguaraz economista que denostaba a la clase política en televisión a uno de los presidentes más votados de la historia reciente de Argentina.
El líder del partido La Libertad Avanza, de 53 años, se constituyó en una luz de esperanza para quienes desean un drástico cambio político y económico que ataje la inflación anual de más de 140%, la creciente pobreza que afecta a más de 40% de la población y la rampante delincuencia.
Conocido entre sus seguidoras como “El León Libertario”, “El Peluca” o “El Loco”, Milei sacudió la campaña desde el principio y arremetió contra todos y todo lo que a su juicio representa la “casta política” que ha dañado al país. Y en un país harto de no ver una solución al paso de los años, al economista le funcionó su posición disruptiva.
“Quiero decirle a todos los argentinos que hoy comienza el fin de la decadencia argentina. Hoy empezamos a dar vuelta a la página de nuestra historia”, dijo Milei en su primer discurso como mandatario electo.
Hijo de un empresario de transporte de pasajeros y un ama de casa, el economista ha contado que su infancia y juventud estuvieron marcadas por una infeliz relación con su padre, de quien sufrió maltratos. En paralelo a la vida en casa el joven Milei tocaba en una banda que rendía tributo a The Rolling Stones y jugaba como arquero en las divisiones inferiores del club de fútbol Chacarita.
La relación con sus padres se mantiene distante.









