El Gobierno de Colombia anunció que evalúa la ruptura formal de sus relaciones diplomáticas con las administraciones de Cuba y Nicaragua. La decisión responde a crecientes tensiones políticas y profundas divergencias en materia de política exterior, lo que marcaría un giro significativo en las dinámicas bilaterales del país sudamericano con ambos regímenes en la región.
Según fuentes cercanas al Ministerio de Relaciones Exteriores, el distanciamiento con La Habana y Managua se ha intensificado tras desacuerdos en torno a compromisos bilaterales, posturas ante organismos internacionales y cuestionamientos diplomáticos. Esta medida implicaría la interrupción de los canales institucionales de cooperación y la revisión de los acuerdos comerciales y migratorios vigentes.
De concretarse el quiebre de las relaciones, la Cancillería colombiana procederá con el retiro de sus representantes diplomáticos en ambas capitales y solicitará la salida del personal acreditado en Bogotá. Asimismo, las operaciones consulares se reducirían al mínimo operativo indispensable para la atención de los trámites prioritarios de los ciudadanos residentes en dichos países.
La postura del Ejecutivo ha generado diversas reacciones en el ámbito político nacional e internacional, donde analistas señalan que este movimiento reconfigurará el panorama diplomático en Latinoamérica. Se espera que en el transcurso de las próximas horas las autoridades emitan un comunicado oficial detallando los alcances operativos y la hoja de ruta de la medida.









