La chef ecuatoriana Carolina Sánchez, reconocida con una estrella Michelin, promueve la alimentación saludable como un factor decisivo para el desarrollo integral de la niñez y el progreso social. Para la experta, una dieta adecuada no solo cubre una necesidad básica, sino que potencia el aprendizaje, la energía diaria y las oportunidades futuras de los menores.
A través de alianzas con organismos internacionales, Sánchez sostiene que la base nutricional es determinante para que las nuevas generaciones construyan un camino educativo y profesional sólido. En su visión, comer bien es una inversión social que impacta directamente en la calidad de vida y en la capacidad productiva de los países.
En América Latina y el Caribe, acceder a una dieta equilibrada sigue siendo un reto debido al alto costo de los alimentos frescos y de calidad. Frente a este escenario, la chef utiliza la gastronomía como herramienta pedagógica, enseñando cómo distintos ingredientes aportan beneficios específicos al organismo. Su objetivo es transformar la cocina cotidiana en un recurso práctico para mejorar la salud comunitaria.
Diversos informes internacionales advierten que esta región enfrenta una de las dietas saludables más caras del mundo, lo que excluye a millones de familias. Ante ello, Sánchez subraya que la alimentación sana debe ser un derecho y no un privilegio económico. Además, destaca que los programas de alimentación escolar fortalecen la asistencia a clases y estimulan las economías locales al integrar productos de la zona.
La nutrición durante los primeros mil días de vida es clave para el desarrollo físico y cognitivo. Especialistas coinciden en que una inversión temprana en alimentos de calidad puede traducirse en un mayor crecimiento económico nacional. En contraste, la mala alimentación incrementa riesgos como la obesidad infantil, generando altos costos sanitarios y sociales a largo plazo.
El trabajo colaborativo impulsado por la chef busca democratizar el acceso a recetas saludables para todos los sectores sociales. Sánchez recalca que la seguridad alimentaria real implica calidad nutricional y prevención de enfermedades, no solo disponibilidad de comida. La desinformación sigue siendo uno de los principales obstáculos, ya que favorece el consumo de productos ultraprocesados frente a opciones frescas.
Expertos alertan que la región vive una doble crisis: carencias nutricionales y aumento del sobrepeso infantil. El encarecimiento de los alimentos naturales empuja a muchas familias hacia alternativas poco saludables, afectando el desarrollo económico. Por ello, se insiste en la cooperación entre gobiernos, sector privado y sociedad civil para priorizar la inversión en salud y nutrición infantil como la estrategia más rentable para el futuro.









