La edición 68 de los premios Grammy, celebrada en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, estuvo atravesada por mensajes de respaldo a la comunidad inmigrante y latina en Estados Unidos, en un contexto de debate nacional sobre las políticas migratorias impulsadas por el expresidente Donald Trump.
Uno de los momentos más comentados de la noche ocurrió cuando Bad Bunny, tras recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, aprovechó su discurso para hacer un llamado a la empatía y al respeto. El artista puertorriqueño destacó la humanidad de las personas migrantes y subrayó que el amor y la solidaridad son herramientas más poderosas que el odio en tiempos de polarización.
Por su parte, Billie Eilish, ganadora del premio a Mejor Canción del Año por Wildflower, expresó un mensaje enfocado en la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas migrantes. La cantante afirmó que es importante seguir alzando la voz y no permanecer en silencio ante las injusticias, una declaración que rápidamente generó debate en redes sociales.
La ceremonia también fue significativa para Olivia Dean, quien obtuvo el galardón a Mejor Artista Nuevo. En su discurso, la cantante recordó sus raíces familiares como nieta de inmigrantes y celebró la valentía de quienes buscan un mejor futuro lejos de su país de origen.
En el plano musical, Bad Bunny volvió a destacar al llevarse el premio a Mejor Álbum del Año por Debí tirar más fotos, convirtiéndose en el segundo artista latinoamericano en lograrlo, después de Carlos Santana en el año 2000. El reconocimiento le fue entregado por Harry Styles, y se confirmó además su participación en el próximo show de medio tiempo del Super Bowl.
La noche continuó con el triunfo de Kendrick Lamar y SZA, quienes ganaron Mejor Grabación del Año por Luther. Kendrick Lamar también acumuló varios premios en categorías de rap, consolidando una de las actuaciones más destacadas de la gala.
Uno de los instantes más emotivos fue el homenaje a Ozzy Osbourne, interpretando War Pigs, con la participación de Slash, Post Malone y Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers, cerrando una ceremonia cargada de música, memoria y mensajes sociales.









