Un reciente y preocupante informe ha puesto sobre la mesa una dura realidad en Oklahoma City: apenas el 31% de las personas que padecen enfermedades mentales graves en el área están recibiendo el tratamiento médico y psicológico adecuado para manejar su condición.
Este grave déficit en la atención médica especializada está teniendo un impacto abrumador en los servicios de emergencia de la ciudad. Los datos revelan una correlación directa entre la falta de acceso a cuidados preventivos y el aumento exponencial en las llamadas al 911, atendidas por la policía y el Departamento de Bomberos de Oklahoma City (OKCFD).
A menudo, estos socorristas se ven obligados a actuar en la primera línea de complejas crisis psiquiátricas, respondiendo a situaciones que podrían evitarse con intervención temprana. Autoridades y defensores de la salud pública hacen un llamado urgente para reestructurar los recursos y garantizar apoyo vital antes de que se convierta en una emergencia médica o policial.









