El Polestar 4 es un vehículo que no deja indiferente a nadie. Se trata de un SUV coupé eléctrico que se presenta como el más rápido de la marca, con una potencia de 536 caballos y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3.8 segundos.
Pero lo que más llama la atención de este modelo de la marca de alto desempeño de Volvo no es su capacidad de poder, sino el diseño de la carrocería que prescinde por completo de la ventana trasera.
¿Qué sentido tiene eliminar una pieza tan esencial para la visibilidad y la seguridad? Según Polestar, se trata de una decisión innovadora que permite ofrecer una experiencia inmersiva a los ocupantes traseros, que pueden disfrutar de un techo panorámico y de una iluminación ambiental inspirada en el sistema solar.
Además, el conductor no pierde detalle de lo que ocurre detrás gracias a una cámara trasera que proyecta una imagen de gran angular en el retrovisor digital.
Por más innovador que sea, esta solución no convence a todos. Algunos críticos consideran que se trata de un capricho estético que sacrifica la funcionalidad y la practicidad. Sin ventana trasera, el espacio de carga se reduce y el acceso al maletero se complica.
Igualmente, se pierde la sensación de amplitud y de conexión con el entorno que proporciona una superficie acristalada. Y no hay que olvidar que las cámaras pueden fallar o ensuciarse, lo que supondría un riesgo para la conducción.







