Una fuerte tormenta de nieve continúa afectando a gran parte de Europa y ha generado serias complicaciones en el transporte aéreo y ferroviario, especialmente en países como Países Bajos, Francia, Bélgica, Suecia y el Reino Unido. El fenómeno climático, que ya suma varios días, ha obligado a cancelar cientos de vuelos y a suspender servicios de trenes y tranvías en distintas ciudades.
Los aeropuertos de París y Ámsterdam se encuentran entre los más impactados. En el caso del aeropuerto de Schiphol, autoridades locales informaron que más de mil pasajeros tuvieron que pasar la noche en sus instalaciones debido a la cancelación masiva de vuelos.
El temporal también ha dejado consecuencias humanas. Hasta el momento se han confirmado seis fallecimientos relacionados con el clima extremo: cinco en Francia por accidentes de tránsito y uno en Bosnia, donde la combinación de nieve y lluvias intensas provocó inundaciones y cortes prolongados de energía eléctrica en varias zonas de los Balcanes.
En el transporte terrestre, los problemas no han sido menores. Los trenes que conectan Bélgica con Países Bajos quedaron detenidos en la última estación antes de cruzar la frontera, de acuerdo con el administrador ferroviario Infrabel. Además, en el Reino Unido, varios servicios de Eurostar que enlazan Londres con Ámsterdam, Róterdam y París fueron cancelados o sufrieron importantes retrasos.
En Escocia, la situación ha impactado directamente en la vida cotidiana. Cientos de escuelas permanecieron cerradas por tercer día consecutivo, lo que llevó al diputado Andrew Bowie a calificar el escenario como “crítico” y a solicitar al gobierno el uso de todos los recursos disponibles, incluidas las fuerzas armadas, para garantizar el despeje de nieve y el suministro de productos básicos.
A pesar de las dificultades, el paisaje invernal también ha dejado imágenes que atraen a turistas y fotógrafos, recordando el contraste entre la belleza natural y los retos que imponen los fenómenos climáticos extremos.








