En un suceso que marca un antes y un después para la geopolítica latinoamericana, fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo este sábado una operación “quirúrgica y a gran escala” en Caracas, resultando en la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos han sido trasladados a Nueva York para enfrentar a la justicia estadounidense.
El presidente Donald Trump confirmó el éxito de la misión, asegurando que se ejecutó sin bajas estadounidenses. Según reportes oficiales, el operativo incluyó ataques precisos en puntos estratégicos como la base aérea de La Carlota, el Fuerte Tiuna y zonas portuarias. Trump describió la residencia donde fue hallado Maduro como una “fortaleza”, aunque las fuerzas venezolanas fueron neutralizadas rápidamente.
Ya en suelo norteamericano, la Fiscal General, Pam Bondi, anunció la imputación formal de la pareja presidencial por cargos que incluyen conspiración narcoterrorista. “Se enfrentarán a toda la ira de la justicia en tribunales estadounidenses”, sentenció Bondi.
La incertidumbre sobre el vacío de poder fue atajada por la Casa Blanca con una declaración contundente: Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hasta garantizar una transición segura. Aunque no se han revelado nombres específicos para el nuevo liderazgo, figuras de la oposición y la reciente Nobel de la Paz, María Corina Machado, resuenan en el panorama político. Trump, por su parte, declaró que “el pueblo de Venezuela es libre otra vez”.
La respuesta global ha sido inmediata y polarizada. Mientras el gobierno venezolano, a través de la vicepresidenta Delcy Rodríguez —quien se reporta estaría en Moscú—, denunció una “agresión militar brutal” y exigió pruebas de vida, aliados como Rusia y Cuba condenaron enérgicamente la intervención.
- Brasil y Colombia: Los presidentes Lula da Silva y Gustavo Petro expresaron profunda preocupación, calificando el acto como una violación a la soberanía y un riesgo para la estabilidad regional.
- España: Hizo un llamado a la desescalada y ofreció sus oficios para una mediación pacífica.
Mientras los ciudadanos en Caracas comienzan a evaluar los daños materiales tras una madrugada de explosiones y sobrevuelos, el mundo observa con atención el inicio de lo que Washington ha denominado un “nuevo amanecer” para la nación caribeña.









