Ecuador no sale todavía de la conmoción causada por la jornada de terror y caos vivida ante las acciones violentas perpetradas por bandas criminales, a las que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, les ha declarado “la guerra“.
El asalto armado y transmitido al canal TC Televisión, el incendio de vehículos, el secuestro de policías y los motines con rehenes en diversas cárceles del país han llevado a Noboa a tomar una decisión polémica e inédita de considerar a los grupos del crimen organizado como actores beligerantes contra la estabilidad del Estado.
Y al decretar el “conflicto armado interno“, las bandas criminales que operan en Ecuador pasaron a ser consideradas “terroristas” y objetivos militares a ser “neutralizados”, por lo que el primer día bajo este escenario se saldó con “329 terroristas” detenidos y cinco abatidos, mientras que también se registrados dos policías fallecidos y uno herido.
En las calles la actividad ha sido muy reducida, con clases escolares suspendidas, mucha gente resguardada en sus casas, y mucha seguridad en torno al presidencial Palacio de Carondelet.
Mientras, un total de 139 funcionarios de prisiones entre guardias y personal administrativo siguen retenidos en al menos cinco cárceles donde los presos se han amotinado como medida de protesta contra la política de mano duras que Noboa quiere implantar en el sistema penitenciario de Ecuador.
“Estamos en un estado de guerra y no podemos ceder ante estos terroristas”, señaló Noboa en su primera intervención pública desde el estallido de esta crisis, su primera como mandatario tras haber asumido el cargo en noviembre pasado.
Esta ola de violencia se da ante la aparentemente inminente intención del Gobierno de Noboa de aislar a los líderes de las bandas criminales antes de llevarlos a dos cárceles de máxima seguridad cuya construcción prevé presentar este jueves, con un diseño similar a las utilizadas en México y El Salvador.







