La Luna, que alguna vez fue un faro intocable en el cielo nocturno, ha sido testigo de una profunda transformación desde el histórico aterrizaje de “Luna 2” en 1959, según información de la NASA.
Este evento marcó el comienzo del “Antropoceno Lunar“, un período caracterizado por el impacto humano en la superficie lunar, como informa un artículo reciente publicado en Nature Geoscience.
Justin Holcomb, investigador postdoctoral de la Universidad de Kansas, compara esto con el Antropoceno en la Tierra y enfatiza los cambios significativos que nuestra especie ha traído a la Luna.
Desde que “Luna 2″ creó su primer cráter entre Mare Imbrium y Mare Serenitatis, más de cien naves espaciales han dejado su huella en la superficie lunar, y los humanos han causado perturbaciones en al menos 58 lugares más.
Las misiones Apolo de la NASA, particularmente notables por llevar a los primeros humanos a la Luna en 1969, dejaron atrás una amplia gama de objetos, desde equipos científicos hasta banderas e incluso pelotas de golf.
Estos restos de exploración, aunque aparentemente pequeños, significan una profunda alteración del paisaje lunar, un lugar desprovisto de una atmósfera protectora y constantemente bombardeado por micrometeoritos.







