El presidente depuesto de Honduras,
Manuel Zelaya, cumplió el
viernes 28 de agosto dos meses
en el exilio, la mayor parte en Nicaragua
donde ha establecido su base provisional,
mientras se alejan las esperanzas de que
las presiones de la comunidad internacional
dobleguen al régimen de facto de
Roberto Micheletti.
Un retorno de Zelaya a Honduras, como
había prometido, se diluye a medida que
pasa el tiempo y se acerca el fin del mandato
del presidente derrocado, que expira
en enero.
Zelaya rechazó cualquier solución a la
crisis de su país que no pase por su restitución
en el cargo.
“Nosotros rechazamos cualquier tipo
de propuesta que violente y suplante la
soberanía popular. Al presidente sólo lo
Zelaya cumple dos meses en el exilio
tratando de regresar a Honduras
elige el pueblo”, dijo Zelaya en una rueda
de prensa en la sede de la embajada de
Honduras en Managua.
El mandatario respondió así a una contrapropuesta
que el presidente de facto,
Roberto Micheletti entregó a la Organización
de Estados Americanos (OEA), la
que entre otros puntos incluiría que tanto
él como Zelaya renuncien y se designe a
una tercera persona como presidente provisional.
También reiteró que desconocerá el
proceso electoral y sus resultados ya
que estima que es un plan para “legitimar
el golpe” de Estado que lo expulsó
del poder.
A comienzos de septiembre se da inicio
a la campaña electoral para los comicios
generales del 29 de noviembre. Ahora, la
comunidad internacional advirtió a Tegucigalpa
que los resultados de esas elecciones
no serán reconocidos si Zelaya no
es devuelto al gobierno.
Todos los esfuerzos de la comunidad
internacional que han incrementado las
presiones no han bastado para doblegar
al gobierno de facto de Micheletti, quien
esta semana reiteró a una delegación
Organización de Estados Americanos
(OEA) su rechazo a la restitución de Zelaya
en el poder.





