El gobierno venezolano mantuvo su tono
firme frente a las autoridades colombianas,
a las que acusó de “hipocresía” y de
ser una amenaza para la estabilidad de la región
debido a su “política guerrerista” y su relación
privilegiada con Estados Unidos.
El gobierno venezolano “manifiesta su indignación
ante la irresponsabilidad con la cual
el gobierno de Colombia ha aniquilado los esfuerzos
emprendidos por construir una relación
binacional para beneficio de ambos pueblos,
poniendo claramente en peligro la paz y la estabilidad
de la región”, dice un comunicado de
la cancillería.
El comunicado fue difundido después de
que Chávez anunciara que congelaba las relaciones
con Colombia y retiraba a su embajador
en Bogotá, debido a recientes acusaciones que
vincularían a su gobierno con la dotación de armamento
a la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC).
“El gobierno venezolano ratifica su rechazo
a esta grosera campaña, al tiempo que advierte
que cada agresión del gobierno colombiano será
respondida con medidas muy firmes”, afirma el
texto, apelando a los gobiernos y pueblos de la
región a “detener esta política belicista que pretende
convertir a Suramérica toda en un área de
violencia”.
Un comunicado del gobierno colombiano
aseguró que se había informado “discretamente”
a principios de junio a Venezuela sobre la
entrega de tres lanzacohetes a las FARC con la
“colaboración” de altos funcionarios venezolanos
y no había habido ninguna respuesta.
Las acusaciones de Colombia “son la ilustración
de la hipocresía con la cual actúan las
autoridades colombianas cuando se trata de
justificar la locura guerrerista que desarrollan”,
agrega el comunicado de Venezuela.
“La Colombia de hoy, ocupada militarmente
y regentada por una élite belicista, se ha constituido
en un peligro latente para la región entera”,
afirma.
Según el gobierno colombiano las armas con-
fiscadas a las FARC –al parecer tres lanzacohetes
antitanque– son parte de un lote vendido por
el gobierno de Suecia al de Venezuela en 1988.
“Ya basta, se acabó, no vamos a tolerar esto
(…) Ese gobierno da vergüenza, está dirigido
por irresponsables de la más grande calaña”,
lanzó Chávez cuando anunció que congelaba
las relaciones con Colombia.
Las relaciones bilaterales han pasado por numerosos
altibajos desde 2007 siempre debido
a las supuestas relaciones que el gobierno de
Chávez mantendría con las FARC.
En esta ocasión, y según Venezuela, el
gobierno colombiano intenta “justificar” el
acuerdo que actualmente negocia con el gobierno
estadounidense para el uso controlado
de bases colombianas por parte de Estados
Unidos, dentro de su lucha contra el tráfico
de drogas.
“Si la oligarquía colombiana, ante su fracaso
histórico de construir un país viable, ha
tomado la deshonrosa decisión de entregarlo
en comodato a los Estados Unidos, debe asumirla
con claridad frente al pueblo de Colombia
antes que escudarse detrás de pretextos absurdos”,
agregó el comunicado del ministerio
venezolano.
Venezuela pidió además al gobierno colombiano
que “exija a Estados Unidos o a Israel”
una explicación sobre cómo armas fabricadas
en sus países están en manos de la guerrilla en
Colombia.
Colombia no ha respondido por ahora a la
decisión venezolana de retirar a su embajador.
Sin embargo, los empresarios de ambos países
están preocupados ante la sustitución de importaciones
colombianas anunciada por Chávez,
que también mencionó la posibilidad de “expropiar”
a las empresas del país vecino si las
“agresiones” continuaban.





