La comunidad latina está sumamente
consternada por el veredicto contra
dos adolescentes anglosajones que
mataron a golpes al inmigrante indocumentado
mexicano Luís Ramírez, en Shenandoah,
Pennsylvania, el 12 de julio de
2008. Los racistas e intolerantes criminales
solo fueron sentenciados a cumplir de
6 a 23 meses en una cárcel del condado de
Schuylkill; peor aún, es posible que sólo
cumplan seis o siete meses de cárcel por
un crimen de claros visos raciales que solo
el jurado integrado enteramente por anglosajones
no consideró como tal. Pero no es
sorprendente porque ya el balde de agua
fría cayó a los hispanos cuando en mayo
pasado el racista jurado exoneró a los jóvenes
de los delitos más graves de asesinato,
asalto agravado e intimidación racial, y
los encontró culpables de “asalto simple”. Testigos aseguran que antes y durante la
fatal golpiza que le propinaron a Ramírez
los individuos proferían todo tipo de insultos
raciales. El juez William E. Baldwin
sentenció a Brandon Piekarsky, de 17 años
de edad, a servir de 6 a 23 meses de prisión
y a Derrick Donchak, de 19 años de edad, a
servir de 7 a 23 meses de cárcel. Veintitrés
meses es la pena máxima por el delito de
asalto simple.
Veintitrés meses es la sentencia máxima,
pero seis meses es lo mínimo y puede ser
que sólo pasen seis o siete meses en la cárcel.
“Y seis o siete meses de cárcel no es la
sentencia adecuada por matar a un ser humano”,
declaró Gloria Limón, abogada del
Fondo Mexicoamericano de Defensa Legal
y Educación (MALDEF); “Otro crimen de
intolerancia racial que queda impune (hasta
ahora).
Al conocerse el veredicto, la Conferencia
de Liderazgo sobre Derechos Civiles
(LCCC) presentó un estudio que detalla
el alza de los delitos de intolerancia racial
contra los hispanos en Estados Unidos y
afirma que hay una correlación entre dicho
aumento y la intensificación de la discusión
en torno a la reforma migratoria. Según la
Oficina Federal de Investigaciones (FBI),
entre 2003 y 2007 hubo un alza de 40% en
los delitos de intolerancia racial contra los
hispanos en Estados Unidos.
Si a nivel estatal hay impunidad, el próximo
paso en la búsqueda de justicia será a
nivel federal. MALDEF entregaría al Departamento
de Justicia que encabeza Eric
Holder más de 50,000 firmas de personas
solicitando que se presenten cargos federales
por violación de derechos civiles contra
estos dos jóvenes; incluso el gobernador
de Pennsylvania, el demócrata Ed Rendell,
solicitó la intervención del Departamento
de Justicia. Ojalá que Holder actúe pronto.
Como dicen, justicia tardía es justicia denegada,
y en el caso Ramírez la justicia ha
sido inexistente.
En entrevista con este periódico el Lic.
Franco Cevallos, Presidente de Hispanic
Action Coalition USA dijo, “Parece que la
justicia en este país no existiera. ¿Como
puede ser posible que en Oklahoma el irracional
juez Ray Elliot condenó a prisión
perpetua a Cecilia Rodríguez por robar dos
carteras y en Pottsville, Pensylvania el incompetente
jurado y el juez Baldwin hayan
castigado a meses de cárcel a los asesinos
racistas Piekatsky y Donchak ¡Esto no se
vale! ¡No es racional! Al matón de gatos
en Florida quieren darle cárcel de por vida
y a estos criminales de collar blanco los dejan
salir para que cometan mas crímenes de
odio. Estos actos de injusticia dejan claro
que la vida de un gato vale más que la vida
de un hispano’’. “Estos crímenes raciales
continuarán suscitándose mientras los hispanos
permanezcamos apáticos, porque a
los negros no les hacen esto, ya que ellos si
salen a las calles a protestar, y saben como
hacerlo, aunque esto signifique el uso de la
violencia en sus protestas. A lo mejor tengamos
que emular este ejemplo para que paren
estos asesinatos y nos empiecen a respetar,
después de todo, aquí se debería aplicar
las famosas frases de Machiavelo: “El fin
justifica los medios”, añadió Cevallos.





