Cómo proteger el medioambiente en la cocina

ImagenCuando se habla de proteger el medioambiente,
casi todas las facetas de la vida
necesitan mejorías. Como todo lo que
hacemos implica un efecto en el entorno natural,
la idea de “lo verde” es realmente abarcadora.
Un sitio donde resulta fácil proteger el medioambiente
es la cocina. Aunque en ocasiones no
es intencional, muchas cocinas son monumentos
del desecho. Pero con algunos ajustes, la cocina
promedio puede transformarse con rapidez
en un testimonio de vida a favor del medioambiente.
•Elimine el exceso de productos de papel.
Gracias a su conveniencia, los platos, vasos y
toallas de papel pueblan las cocinas de la nación.
Y otras tantas cocinas albergan productos
desechables también, como utensilios y servilletas
plásticas. Aunque nadie duda la conveniencia
de dichos productos, son perjudiciales
para el medioambiente.
En vez de usar productos desechables, compre
productos que se puedan volver a usar. Las
servilletas y toallas de tela, por ejemplo, pueden
desempeñar la misma función que las de papel,
pero perjudican menos al medioambiente.
Como sustitutos de los platos de papel, compre
un juego de platos económico pero reusables,
para utilizarlos en meriendas y comidas menos
formales. Esto le evitará el problema de usar la
vajilla de porcelana todas las noches, y ayudará
a salvar el medioambiente. Además, como esos
productos se pueden usar más de una vez, implican
un ahorro de dinero.
•Compre vegetales frescos. El sabor es la
razón principal por la cual muchos amantes de
los vegetales los prefieren frescos, no congelados.
Sin embargo, otra ventaja distintiva de
los vegetales frescos en comparación con los
congelados es que son más beneficiosos para el
medioambiente. Generalmente, los envases de
vegetales congelados son más pesados y excesivos.
Este impacto medioambiental negativo se
puede erradicar comprando los productos frescos
en el pasillo de los vegetales del mercado,
y no los que comparten espacio con las pizzas y
barquillos congelados.
La lechuga también puede constituir un factor
negativo, en dependencia de cómo se compre.
La lechuga fresca en el pasillo de los vegetales
es más beneficiosa para el medioambiente que
la mezcla que viene envasada en bolsas.
•Mayor conciencia en los hábitos de merienda.
En lo tocante a las meriendas, nos preocupamos
solamente por nuestra salud. Sin embargo,
también debemos considerar la salud del
medioambiente. En vez de llenar el refrigerador
con yogurt en envases individuales, los que
consumen este producto con asiduidad deben
comprarlo en mayor cantidad, eligiendo los envases
más grandes que crean menos basura, y
son con frecuencia más económicos en comparación
con los envases individuales.
•Compre un filtro de agua. La sustitución de
las botellas plásticas de agua por un filtro es una
de las formas más fáciles, efectivas y para ahorrar,
que implica además un impacto positivo
en el medioambiente. Varios estimados indican
que los estadounidenses compran más de 7 mil
millones de galones de agua embotellada cada
año. Los desechos producidos por estas compras
superan eventualmente los 20 mil millones
de botellas plásticas, que podrían eliminarse si
los consumidores se limitaran a comprar un filtro
de agua, que garantiza una mayor limpieza
que las botellas, y es mucho más económico y
beneficioso para el medioambiente.
•Cultive su propio huerto. La creación de un
huerto puede ser beneficiosa en múltiples formas,
ya sea en la reducción del estrés, o como
una buena razón para salir al aire libre y asolearse
un poco. E incluso puede ayudar a salvar el
planeta. El cultivo de nuestros propios vegetales
puede reducir los desechos, pues muchas personas
no sembrarán más de lo que pueden consumir,
o compartirán la cosecha con sus vecinos.
Además, constituye un pasatiempo que implica
un impacto positivo en el medioambiente. Sin
dudas, esos viajes relámpago al mercado no serán
necesarios si al otro lado de la ventana de la
cocina nos espera un huerto pleno de vegetales.

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