Construyamos en roca sólida

ImagenJesús dijo: “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente
que edifica su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa,
pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. (Mateo 7:24,25). Si usted tuviera que evacuar su hogar
a causa de inundaciones después de
severas tormentas, imagine cuán
difícil sería volver y evaluar el daño: pisos
llenos de lodo, paredes enmohecidas
y posesiones terrenales destinadas al basurero.
Sería devastador emocionalmente
observar la destrucción física que causaron
las aguas.
Jesús contó una historia acerca de
construir en una ubicación para evitar la
destrucción. Él comparó a un constructor
sabio con uno necio. El constructor necio
construyó su casa sobre una agradable
extensión arenosa cerca del agua. Era un
hermoso lugar para vivir, hasta que vino
la tormenta. No había ninguna defensa
contra las aguas crecientes — una pérdida
total (¡tal vez incluso una pérdida de
vida!). En contraste, había un constructor
sabio que construyó su casa en una montaña;
él invirtió mucho tiempo y dinero
para posicionarla firmemente sobre roca
sólida. Los esfuerzos del sabio constructor
valieron la pena, ya que la edificación
no sufrió daños y permaneció firme cuando
las aguas subieron y los vientos arremetieron
contra la misma.
Esta corta historia de Jesús dice mucho
para nuestras vidas. Él quiere que pense-mos con cuidado acerca de la base sobre la
cual construimos nuestras vidas. Las bases
deben ser fuertes para poder resistir las tormentas
que inesperadamente pueden llegar
en nuestras vidas. Cuando la empresa se
reduce, nosotros queremos fortaleza para
mantener un panorama positivo. Cuando
un conflicto daña los lazos familiares,
queremos nudos estrechos para mantenerla
unida. Cuando, realmente, nos hemos
equivocado la culpa no debe arrastrarnos.
Cuando vienen malas noticias, necesitamos
tener la resistencia de una roca para
continuar y superarlo.
Hoy en día hay muchos consejos sobre
cómo construir exitosamente nuestras vidas:
construir una red de confiables familiares
y amigos, desarrollar más una actitud
positiva, conseguir diferentes formas de seguros
para días lluviosos, y seguir vías de
logro a toda prueba. Pero al final, todos estos
son “cimientos de arena”. Las tormentas
que abruman los corazones y las esperanzas
humanas son demasiado violentas.
Necesitamos bases más fuertes para poder
construir nuestras moradas espirituales.
Jesús nos dice que construyamos nuestras
vidas y futuro sobre la roca sólida de
su palabra, y, aunque toma bastante tiempo
y mayor esfuerzo construir nuestras vidas
de esa manera, vale la pena el esfuerzo.
Meditar sobre el sacrificio del Redentor
en la cruz nos da la paz duradera al saber
que por medio de su expiación somos perdonados
de nuestros pecados. El recordar
que Jesús resucitó y ascendió a los cielos
para gobernar sobre todas las cosas nos da
la firme esperanza para vivir en medio de
las incertidumbres de la vida.
Estimados hermanos lectores de esta columna
religiosa, es mi oración que construyamos
nuestras bases sobre roca sólida.
Eso es, basados en las enseñanzas de Jesús,
ya que las mismas nos dan las bases
sólidas para resistir las tempestades de la
vida. Construyamos nuestras vidas poniendo
nuestra confianza en Jesucristo ya que
solamente por medio de él podremos llegar
al Padre celestial.

Economy Square Shopping Center