Como evidencian los informes de la
Oficina del Censo de los Estados
Unidos, la cantidad de adultos de
avanzada edad en los Estados Unidos va en
aumento. Gracias a los progresos en la medicina,
y un cambio de actitud hacia estilos
de vida más sanos, la población vive más
tiempo, y la cifra creciente de ancianos es
testimonio de esta situación.
Por otra parte, el incremento de la población
de avanzada edad también ha dado
por resultado un aumento en la cifra de
ancianos al cuidado de otros adultos. Las
recientes dificultades económicas también
han contribuido al crecimiento de la misma,
pues numerosos adultos se han dado
cuenta de que los asilos o centros de vida
asistida son incosteables en estos tiempos
difíciles. Aquellos adultos obligados a asumir
la responsabilidad de cuidar a un progenitor
que envejece, deben considerar los
consejos siguientes para que la transición
sea lo más llevadera posible.
•Estar preparado. Aunque no todos los
progenitores ancianos están necesitados de
mudarse con sus hijos o hijas cuando tienen
una edad avanzada, hay muchos que
se verán obligados a hacerlo. La preparación
anticipada para esta posibilidad puede
contribuir a que el proceso sea más fácil de
manejar. No espere a que la salud del progenitor
se deteriore hasta el punto en que
las opciones sean limitadas. Además, la
planificación a tiempo le permitirá considerar
lo que quieren sus padres, pues esperar
demasiado puede limitar su capacidad
de expresión, y disminuir como resultado
su calidad de vida.
•Trate el tema con la familia. Otra manera
de hacer que la transición sea más
llevadera es preparar a sus hijos para los
cambios que podrían llevarse a cabo una
vez que la abuela o el abuelo se muden a
su casa. Pídales opiniones a sus hijos, independientemente
de la edad que tengan.
Al hacerlo, los hará sentir mejor con respecto
al proceso. Por ejemplo, en vez de
decirle a un niño que la abuela va a ocupar
su dormitorio, pregúntele cómo se sentiría
si se le pidiera mudarse de habitación,
y explíquele la necesidad de que todos se
sacrifiquen. Al incluirlos en el proceso de
toma de decisiones, les está dando a conocer
que sus opiniones son importantes, lo
cual es a menudo un problema cuando los
padres no hablan del asunto con los niños
de antemano.
•Garantizar la seguridad en el hogar. Hay
ciertas cosas que son seguras para los jóvenes
adultos, pero no tanto en el caso de
los ancianos. Por ejemplo, con frecuencia
los baños son zonas de peligro para las personas
de edad avanzada, pues resbalar y
caer puede ser desastroso para las mismas.
Considere la instalación de barandillas en
la ducha para garantizar la seguridad. Otras
formas fáciles de hacer más segura la vivienda
es usar bombillas de mayor potencia
para incrementar la visibilidad, asegurar
las alfombras para reducir la posibilidad de
una caída, y convertir el salón de la planta
baja en un dormitorio, para facilitarle al anciano
o anciana la movilidad por la casa, y
disminuirle la posibilidad de esfuerzo.





