La reelección del presidente de Ecuador,
Rafael Correa, apuntala el bloque
de izquierda que gobierna la
región, proclamando el fortalecimiento del
Estado ante la crisis mundial y replanteando
la relación con Estados Unidos, dijeron
analistas.
El triunfo del mandatario “apuntala la
fortaleza de la izquierda en los países que
han optado por esa senda, como Venezuela,
Bolivia, Nicaragua y Paraguay”, dijo a
la AFP el experto en política internacional
Carlos Espinosa, de la universidad San
Francisco de Quito.
Con un 70% de los votos escrutados, Correa
es reelegido con un 51,7% de los votos
válidos y logra una ventaja de 24 puntos
sobre su principal opositor Lucio Gutiérrez,
según el Consejo Electoral.
El mandatario promueve el socialismo
del siglo XXI que hundió raíces en Venezuela
y se abre paso en Bolivia.
Con marcadas diferencias en el manejo
económico, los tres países claman por un
Estado fuerte redistribuidor de la riqueza,
desafían a Estados Unidos y promueven
una nueva arquitectura financiera que
rompa la dependencia con los organismos
extranjeros de crédito como el FMI y el
Banco Mundial.
Asimismo, comparten su condición de
países exportadores de materias primas
(petróleo y gas) y actualmente enfrentan
un descenso de sus ingresos asociado a la
crisis global, que en el caso ecuatoriano ha
puesto en riesgo el sistema dolarizado de
la economía.
Tras proclamar una abrumadora victoria,
Correa anunció en el mes de abril que
profundizará el proyecto socialista y estimó
que su victoria es un espaldarazo al
ala radical de la izquierda que gobierna
la región.
“El triunfo por supuesto que es un espaldarazo
al proyecto político del socialismo
del siglo XXI a nivel nacional y
regional”, afirmó el jefe de Estado a la
prensa extranjera.
Espinosa coincide con el mandatario
aduciendo que “la reelección de Correa
refuerza el poder de la izquierda” en la
región, a pesar de que señala que la crisis
mundial limitará el intenso gasto público
de esos gobiernos.
“No creo que desechen sus principios
aunque tendrán que adaptarse hasta cierto
punto a situaciones fiscales más restringidas”,
explicó.
Con diferentes matices, los presidentes
coinciden en sus “criticas (…) al manejo
económico del neoliberalismo, en una
búsqueda para replantear la relación con
los organismos internacionales y en dar un
rol más activo para el Estado”, dijo Marco
Romero, analista de la universidad Andina
Simón Bolívar.
“Los cambios son posibles pero fuera del
sistema capitalista, dentro del nuevo socialismo”,
sostuvo Correa.
La fuerza que cobran estos gobiernos de
izquierda también coincide con una nueva
etapa de las relaciones entre Estados
Unidos y la región”, estimó por su parte
Romero, especialista en relaciones internacionales.
“Es claro que hay expectativa en cuanto
a una redefinición más amplia de las relaciones
de Estados Unidos con la región.
Las políticas que está impulsando (el presidente
estadounidense Barak) Obama abren
un espacio para unas relaciones distintas”,
señaló.
“Con Obama se abre un nuevo capítulo
en la actuación entre los Estados radicales
de Latinoamérica y Estados Unidos”, añadió
a su vez Espinosa.





