Redacción de “Nuestra Comunidad”
El jueves 16 de abril los familiares y amigos de Cecilia Rodríguez estuvieron en las inmediaciones del Capitolio para protestar por la irracional decisión del juez Ray Elliot de condenar a cadena perpetua el 17 de marzo a Cecilia Rodríguez por robo de dos carteras en una tienda local.
Un cartelón decía “cárcel de por vida no se justifica”: Otro leía, ´´asesinos, pedófilos y violadores andan sueltos, pero Cecilia pasará el resto de su vida presa por robar 2 carteras; ¿Que clase de justicia es esta?´´
Aunque el historial de robos de Cecilia en tiendas es extenso llegando a una cuenta de 30 diferentes ocasiones, la mayoría de personas que asistieron a la demostración concuerdan que el sistema ha fallado y que Cecilia nunca debió haber sido condenada a cárcel perpetua sino a rehabilitación forzada.
Según su abogado defensor, Rodríguez robaba en tiendas constantemente para mantener su adicción a heroína. Algunos robos fueron perpetrados en California, Kansa y Texas, pero, según su abogado y Geneva Gabriel, madre de Cecilia, muchos robos fueron cometidos por otras personas que utilizaron su nombre.
La cleptómana Cecilia nació en Salinas, California de madre angloamericana y padre Hispano – Filipino el 25 de Septiembre del 52. Según archivos, Rodríguez nunca ha tenido un trabajo estable y ha venido sobreviviendo de estampillas de comida y cheques que su discapacitada madre, a quién cuidaba, recibe del gobierno.
Recientemente Cecilia estaba bajo probación en una condena por robo de $2.000 en mercancía, motivo por el cual el juez decidió suspender la probación y condenarla a cárcel de por vida.
El insensitivo juez parece no tener conocimiento alguno de matemática al pensar que va a ahorrar a los consumidores dinero encarcelando perpetuamente a Rodríguez, ya que su estadía en la penitenciaria costará a los ciudadanos de Oklahoma miles de dólares cada año, opinó el Licenciado Franco Cevallos, presidente de HAC, quien estuvo presente en la manifestación a favor de Rodríguez.
Su madre nos dijo que su hija nunca fue enviada a tratamiento a su adicción ni consejería y que el juez Elliot, simplemente, es un desalmado, quien pone más valor a cosas materiales que a una vida humana
Rodríguez no ha podido levantar los fondos para pagar a un abogado privado para que apele su desición, motivo por el cual aún continúa recibiendo ayuda provisional del defensor público, el mismo que piensa pedir que las cortes y el “Parol Board” considere una rebaja a la sentencia.





