La Casa Blanca dio a conocer el jueves
una reforma de gran calado del
sistema financiero para imponer
mayores controles en instituciones escasamente
reguladas hasta ahora, como los
fondos de alto riesgo.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner,
dijo a los legisladores que los cambios
son necesarios para enmendar los fallos
ilustrados por la presente crisis financiera,
la peor en siete décadas.
El objetivo del plan es reparar un sistema
que demostró ser “demasiado inestable y
frágil”, agregó.
“En los últimos 18 meses, hemos encarado
la crisis financiera global más severa
en generaciones”, dijo Geithner en una
declaración ante la Comisión de Servicios
Financieros de la Cámara de Representantes.
“Para enmendar esto sería necesaria
una amplia reforma. No reparaciones modestas
en los márgenes, sino nuevas reglas
de juego”.
La propuesta de la Casa Blanca, que requerirá
la aprobación del Congreso, representará
una gran expansión de la autoridad
federal en el sistema financiero. Impondrá
normas mucho más duras a las instituciones
financieras que sean consideradas tan
grandes que su bancarrota represente un
riesgo para la totalidad del sistema.
Además, extenderá por primera vez las
regulaciones federales a todas las contrataciones
en el sistema de derivados, como los
canjes de créditos morosos a los que se les
atribuyó una gran parte de los motivos de
la presente crisis financiera.
Además, el gobierno quiere que los
grandes fondos de inversiones de alto riesgo
se inscriban en la Comisión de Bolsa y
Cambio.
Además, el gobierno propuso la creación
de un organismo regulador de riesgos intrínsecos
para vigilar las instituciones más
importantes. Geithner no designó quién debería
ser el depositario de dicha autoridad,
pero la Casa Blanca seguramente encomendará
la labor a la Reserva Federal.
El plan incluye además una medida que
Geithner y el presidente de la Fed, Ben
Bernanke, analizaron el martes 24 de marzo
antes la comisión para dotar al gobierno
de mayores poderes que le permitan intervenir
instituciones financieras no bancarias
importantes, como empresa de seguros y
fondos de inversión de alto riesgo al borde
de la bancarrota.
Esos poderes tienen como fin evitar una
repetición de los problemas creados por la
aseguradora American International Group
Inc., a la que el gobierno tuvo que ayudar
con más de 180.000 millones de dólares
para evitar su bancarrota, lo que podría haber
empeorado la crisis financiera global.
AIG causó furor la semana pasada al reconocer
que había distribuido 165 millones
de dólares en bonificaciones a ciertos empleados
de su grupo de productos financieros.
La unidad se especializaba en comercializar
trueques de créditos morosos, los
instrumentos que casi liquidaron la compañía
hace varios meses.
“Permítanme ser diáfanamente claro”,
dijo Geithner a los legisladores. “Tienen
que terminarse los días en que una gran
compañía de seguros pueda jugarse todo
su capital en el canje de créditos morosos
son que nadie la supervise y sin recursos
suficientes para proteger a la empresa o los
contribuyentes”.
El gobierno, que desea la pronta consideración
de su plan, envió el miércoles por
la noche al Congreso un proyecto de ley de
61 páginas que tratan de poderes ampliados
para intervenir instituciones no bancarias.
La comisión de la Cámara, presidida por
el representante demócrata Barney Frank,
indicó que podría comenzar a considerar el
plan la próxima semana.
Empero, no está claro la celeridad con
que el resto de la reforma financiera proseguirá
en el Congreso. Geithner describió
solamente los lineamientos generales
del plan y los legisladores y el gobierno
tendrán que negociar infinidad de difíciles
detalles.





