Cuba protestó ante la ONU por la manera
en que se redactó el informe que compila
los puntos de vista de las ONG y que
servirá de base para que un Consejo examine
la primer semana de febrero la situación de los
derechos humanos en la isla.
El documento no refleja el tono elogioso de
las contribuciones de la gran mayoría de la organizaciones
no gubernamentales (ONG), se
quejó la misión de Cuba ante la ONU en Ginebra,
indicaron los departamentos de las Naciones
Unidas.
Un total de 326 ONG enviaron contribuciones
sobre Cuba ante el Alto Comisionado de la
ONU para los Derechos Humanos.
El órgano de la ONU se vio sumergido por
unas 2.000 páginas que retomaban a menudo
con las mismas palabras las apreciaciones elogiosas
al régimen cubano y que insistían en los
daños causados por el embargo estadounidense
impuesto a la isla comunista, indicó a AFP una
fuente cercana al caso.
El Alto Comisionado de la ONU para los
Derechos Humanos, encargado de redactar la
compilación, calificó de “sorprendente” el número
de contribuciones de ONG sobre Cuba.
“Normalmente, son unas decenas, no centenares”,
explicó a AFP, Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado.
“Como consecuencia de la protesta de la misión
cubana, la alta comisionada, Navi Pillay,
respondió en un correo que el procedimiento
para la redacción del informe había sido rigurosamente
el mismo que se ha utilizado para todos
los países”, añadió Colville.
Los departamentos del Alto Comisionado
tuvieron que hacer la síntesis de numerosas
contribuciones estereotipadas para redactar el
informe, limitado por el reglamento a una decena
de páginas, explicó una fuente cercana al
caso, que señaló que la problemática del embargo
está reflejada en el informe.
La lista de contribuciones en anexo al informe,
publicado ya en internet, incluye asociaciones
amistosas con Cuba del mundo entero y
otras como la organización sueca de adeptos de
la religión afrocubana o la Federación de Mujeres
Cubanas.
Las organizaciones más familiarizadas con
los procedimientos de la ONU, como Human
Rightss Watch (HRW), Reporteros sin Fronteras
(RSF) o Amnistía Internacional acaban por
lo tanto ahogadas entre la cantidad de contribuciones
heteróclitas pero unánimes en sus elogios
a un escrupuloso respecto de los derechos
humanos en Cuba.





