Desde el punto de vista nutritivo, la principal seña de identidad de la zanahoria
es su elevado contenido en vitamina A o betacaroteno:•Es indispensable para el crecimiento de los niños, se utiliza en el desarrollo y el buen funcionamiento de la estructura ósea. También
favorece la resistencia a las infecciones y la formación de los dientes.•Protege el tejido epitelial y las mucosas de la nariz, la boca, los ojos, las orejas, los pulmones y el tracto digestivo y urinario. Además su presencia protege del cáncer y de los daños originados por los radicales libres,
causantes del envejecimiento prematuro.
También favorece el crecimiento del pelo y las uñas.•Tiene un papel básico a la hora de producir
la proteína que permite percibir luces de baja intensidad, por lo que la vista, sobre
todo la nocturna, es una de los mayores beneficiados. También ayuda a combatir las cataratas.•Cuando consumamos zanahorias es muy importante no olvidar que la vitamina A es liposoluble, es decir, que sólo puede ser absorbida
por el organismo en presencia de grasas. Por eso es aconsejable tomarlas en compañía de alimentos con cierto contenido en lípidos como pescado, carne, queso, huevos,
o condimentada con un poco de aceite de oliva.•También es rica en vitaminas B1, B2 y C y minerales como potasio, sodio, calcio y fósforo.•Ayudan a prevenir las enfermedades coronarias
y la apoplejía.•Constituyen un laxante suave, por su contenido en fibra y agua. Contienen pectato
de calcio, un tipo de fibra capaz de reducir el colesterol. Recientes investigaciones ha afirmado que con dos zanahorias diarias se pude reducir hasta un 20 por ciento el nivel de colesterol en la sangre.•Y, además, es muy baja en calorías solamente
27 calorías por 100 gramos, lo que las hace tan ligeras como saludables.Una verdura con mucho saborZanahoria, la reina de la vitamina ALa zanahoria es una planta herbácea de la familia de las umbelíferas, con una raíz carnosa,
de forma puntiaguda y color anaranjado.
Originaria de zonas amplias de Europa y Asia, donde siguen creciendo especies silvestres,
su cultivo se ha extendido a todo el mundo.Las distintas variedades se suceden a lo largo de todo el año, pero las mejores son las que se recogen en primavera, pequeñas, más finas y se venden en manojos.Al ir a comprarlas debemos elegir las pequeñas,
tiernas y nuevas; las maduras tienen el interior leñoso y resultan menos agradables.
Se conservan perfectamente durante dos semanas en el cajón de las verduras del frigorífico, aunque es conveniente consumirlas
cuanto antes. Si se han comprado hace tiempo y han perdido parte de su firmeza,
podemos remojar las zanahorias en agua helada, esto les devuelve algo de su antigua textura al recuperar parte del agua que han perdido.Cruda: Los ejemplares más tiernos son perfectos para rasparlos un poco, lavarlos bien y disfrutarlas tal cual, cortadas en bastoncitos,
ralladas, en ensaladas, postres o incluso
encurtidas. Si son algo viejas, es conveniente
pelarlas e incluso quitarles la parte leñosa y dura que tiene en el centro.Cocida: De esta manera podemos incluirlas
en cremas, flanes de verduras, rellenos, sopas, guisos, menestras, ensaladas…
Las zanahorias deben cocerse en la mínima cantidad de agua posible, porque de este modo se producirá una menor pérdida
de nutrientes. No conviene pelarlas ya que su piel es fina y justo debajo se concentran muchos nutrientes; lo mejor es rasparlas con un cuchillo. Si son grandes, una vez raspadas, cortarlas en cuartos, en sentido longitudinal o en rodajas. Se lavan bien y se disponen en una cacerola con agua fría, que apenas las cubra, y se llevan a ebullición. Se dejan cocer
a fuego lento, tapadas, durante unos 10 minutos, comprobando si están en su punto con la punta de un cuchillo. Se cuelan y se refrescan con agua fría. Podemos utilizar el caldo de cocción para enriquecer salsas o guisos.





