Por Fracno Cevallos – Editor
Con el fin del proceso electoral, en el que las pasiones de los candidatos y sus simpatizantes se desbordaron con insultos, acusaciones y difamaciones y en las que hasta se utilizó la explotación de emociones bajas como el miedo y la calumnia todo ha quedado atrás. El deber de los perdedores es aceptar y respetar que la selección de la mayoría de los votantes, ya que la misma es final ¡nos guste o no!
En las sagradas escrituras se nos indica que hay un tiempo para nacer, para morir para luchar, para perdonar y para la paz y ese tiempo ha llegado.
El tiempo al cual me refiero es el de la paz y la reconciliación. El momento de unirse y olvidarse de rencillas politiqueras ha llegado y debemos unirnos detrás de los candidatos ganadores y trabajar con ellos para sacar al país de la postración en que está.
En este “Día de Gracias” oremos por los gobernantes elegidos para que Dios les ilumine y les de el valor y consciencia para cumplir lo que han prometido. Por supuesto, que debemos de vigilar a los políticos para que cumplan sus promesas de terminar la guerra, de proveer a todos los ciudadanos cuidado médico etc.; Pues luego de las elecciones los afortunados ganadores, usualmente, sufren de amnesia y se vuelven “yoyos” pensando solamente en ellos.
El alentar ideas macabras y morbosas de asesinar al presidente por ser afro americano son solo ideas negativas y racistas que no caben en una sociedad democrática, civilizada y que se considera haber sido fundada sobre bases cristianas.
Que Dios bendiga a Barack Obama, Joe Biden y demás gobernantes elegidos y que se remanguen la camisa para empezar su trabajo inmediatamente.





