Necesitamos empezar preguntando:
“¿Qué es la felicidad?” Para un niño, la felicidad puede significar
recibir regalos de Navidad cada mañana y pastel con helado en cada comida;
después de unos pocos días, sin embargo, dejaría de ser divertido. Muchos
adultos piensan que el dinero los hará felices. Pero hemos visto mucha gente acaudalada que se siente deprimida
y que no es feliz. Otras personas
pueden pensar que las drogas y el alcohol les hacen felices, pero estado de euforia que les producen pronto desaparece.
Encontrar la felicidad en compañía
de personas y en las cosas banales y frívolas de este mundo es algo que produce
frustración al final.La Biblia usa la palabra “bendecido” para describir la felicidad. Las bendiciones
de Dios nos dan verdadera felicidad. La más importante de las bendiciones de Dios es Jesús, a quien envió a este mundo. Jesús llevó la culpa por todo lo malo que alguna vez hicimos. Por eso fue que él murió en la cruz – no porque hiciera nada malo, sino porque nosotros lo hicimos. Jesús ha pagado por nuestros pecados y eso significa que estamos salvados del juicio de Dios de muerte eterna, creyendo en él. Eso nos hace felices. Jesús nos bendice
con la salvación.Sin importar cuánto tiempo vivamos, estamos destinados a morir. Pero cuando Jesús resucitó de la muerte en la mañana
de Pascua, él rompió la atadura de la muerte. Aún, a sabiendas de que algún
día moriremos, confiando en Jesús tenemos la esperanza segura de que nosotros
también volveremos a la vida y de que viviremos para siempre con él en el cielo; El saber que Jesús nos bendice con la vida eterna nos da conforto y nos hace felices.Dios usa las épocas difíciles en nuestra vida para nuestro bien – para enseñarnos más acerca de su amor y fortalecer nuestra
confianza en él. No importa cuán difícil
sea la vida para nosotros, no importa
cuánto dolor enfrentemos, no importa cuán pobres seamos, nadie ni nada puede llevarse lo que Jesús hizo por nosotros. Nuestros pecados son perdonados por Dios y, por medio de la fe en Jesús, está esperándonos la vida eterna en el cielo. Eso nos hace felices. A veces sonreímos a través de las lágrimas, pero todavía podemos
sonreír.¿Puede Dios ayudarnos a encontrar la felicidad? La respuesta ya nos la ha dado por medio de Jesús.





