Parents are
responsible for the future of their children
Cuando traemos un hijo al mundo llegamos a ser socios con Dios para cuidar del encargo que Él nos ha encomendado. Cuando Dios no presta a los hijos nos da la sagrada misión de cuidar celosamente por su bienestar material, físico y espiritual de ellos hasta que pueden continuar por el sendero correcto por su propia cuenta.
La sagrada misión de la que estoy hablando no solamente implica dar comida y vestuario a los hijos sino asegurarse que vayan a la escuela, ayudarles en sus tareas, asistir a la escuela para averiguar como va el rendimiento y estar constantemente pendiente de ellos; igualmente debemos asegurarnos que nuestro hijos reciban alimento espiritual leyéndoles las ´´Santas Escrituras´´ o llevándoles a una iglesia, enseñándoles buenos hábitos, corrigiéndoles cuando van por el camino erróneo, etc.
En la casa los padres debemos controlar la calidad y clase de música que escuchan, el contenido y ´´rating´´ de las películas que ven, el nivel de violencia y calidad de juegos de videos que juegan, los amigos tienen, la clase de ropa que usan y que lugares frecuentan.
Todos hemos oído el refrán que dice ´´dime con quien andas y te diré quien eres´´. Otro dice ´´anda con lobos y aprenderás a aullar´´. A estos refranes hay que añadir ´´dime que películas ves, que música oyes y que lugares frecuentas y te diré como es tu espíritu y tu mente´´.
Cuando la mayoría de los hispanos venimos a este país lo hacemos en busca de una mejora material y no tomamos en cuenta los múltiples problemas que nuestros hijos tendrán que enfrentar con el desplazamiento ecológico al dejar sus costumbres, cultura, amigos, hogar etc., para adoptar valores y costumbres extrañas a las suyas.
Cuando venimos a este país los padres empezamos a perder el control de nuestros hijos desde el momento en que pisamos suelo estadounidense y nos damos cuenta de esto cuando tratamos de implementar nuestra disciplina y nos vemos amenazados por la policía y DHS con perderlos para siempre. Esta desautorización, lógicamente que hace mas difícil el control de nuestros hijos y llevamos las de perder en un país donde ni la policía tiene autoridad, pero, aún así, no podemos rendirnos y abandonar a nuestros hijos.
Por eso, es muy importante que el núcleo familiar se mantenga intacto y que se conserven los valores culturales y espirituales para que los hijos no sufran desfases rigurosos.
Nadie está diciendo que el camino sea fácil, yo mismo lo he recorrido, y por que no me he rendido he sacado a mis hijos adelante y los he rescatado de la constante perdición que los ha asechado.
Al terminar este editorial me permito recordar a nuestros lectores que ningún logro económico compensa la destrucción de la familia ni la pérdida de nuestros hijos. Los padres, ciertamente, somos, directamente, responsables por el éxito o fracaso de nuestros hijos y de nosotros dependerá el futuro de ellos y sus generaciones. Si hacemos nuestro trabajo como es debido seremos recompensados al final ya que ´´lo que bien se enseña bien se aprende y difícilmente se olvida´´ y si enseñamos el camino correcto a nuestros hijos, ellos volverán al mismo, eventualmente, si se llegasesen a extraviar.





