
Una de las preguntas más duras de la vida es ¿Por qué Dios permite que las personas experimenten dolor y sufrimiento? Esta pregunta no es nueva. Hace muchos siglos un hombre llamado Job lo perdió todo. Los ladrones le robaron sus propiedades. Sus hijos murieron. El se enfermó. Se debatía con la depresión. Job se preguntaba, ¿por qué Dios permite que esto suceda?
Al final, Dios mismo le respondió a Job. El sufrimiento y el dolor nunca son agradables, pero nos enseñan lecciones importantes. En primer lugar, este mundo no es nuestro hogar permanente. Dios tiene en mente algo mucho mejor para nosotros. En segundo lugar, el sufrimiento expone nuestras debilidades y nos lleva a ver cuán grande y poderoso es Dios. El puede hacer cosas que nosotros no podemos, especialmentecuando se trata de quitar la deuda del pecado y llevarnos al cielo.
Nosotros no le desearíamos dolor ni sufrimiento a nadie. Pero lo que la Biblia dice es cierto: “Y sabemos que los que a Dios aman, todas las cosas son para su bien, porque nos ayudan a crecer y mejorar cada día,…” (Romanos 8:28)








