
Los padres primerizos tienen mucho que aprender en lo tocante al cuidado de sus hijos. La ansiedad con respecto a los hábitos de sueño puede comenzar cuando el niño es pequeño, y continuar en la medida que crecen. Varios estudios indican que el establecimiento de un horario para irse a dormir no sólo favorece la salud mental de los padres, sino también la salud de los hijos.
Muchos padres pueden dar testimonio de que los problemas con el sueño son preocupantes tanto para ellos como para sus hijos. En el caso de los padres primerizos, tienen que cuidar a un niño que tiene confundido el día y la noche, lo cual da por resultado la falta de sueño de sus progenitores. Luego la cosa cambia, y es el niño el que menos duerme, pidiéndole a los padres que lo dejen despierto más tiempo, y creando todo tipo de excusas para no irse a la cama. Pero, nuevamente, son los padres quienes pagan los platos rotos con la falta de sueño y el agotamiento potencial de sus hijos.
Según Lauren Hale, profesora asistente de Medicina Preventiva del Centro Médico de la Universidad Stony Brook, en Stony Brook, Nueva York, la rutina del niño para irse a dormir puede afectar sus patrones de sueño durante toda su vida. “Los patrones de sueño y las retinas para irse a dormir son importantes, porque ambas tienen implicaciones a corto y largo plazo con respecto a la salud y al desarrollo cognitivo”, asegura la experta.
La Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) afirma que los infantes y párvulos necesitan diariamente de 12 a 14 horas de sueño como promedio, lo cual es una combinación de descanso nocturno y siestas adicionales. Incluso los niños hasta los 12 años deben dormir de 10 a 11 horas. El establecimiento de un horario para que el niño vaya a dormir, así como la creación de una rutina para la hora de irse a la cama desde temprana edad, contribuyen a que el niño espere esa hora y disfrute del descanso que necesita.
Cómo crear una rutina para la hora de dormir
1. Determine la hora en la cual nota que el niño está desanimado y cansado. Esta será la hora de irse a dormir todos los días.
2. Una hora antes de irse a dormir, limite el tiempo ante el televisor y en otras actividades estimulantes.
3. Piense en actividades tranquilizantes. Considere la lectura de un libro o una canción de cuna en el caso de niños más pequeños. Por su parte, una hora de lectura o de música tranquila también puede ayudar a niños mayores.
4. Un baño tibio también induce un estado de sosiego en el niño.
5. Respete el horario de irse a la cama. No permita que el niño le presione para quedarse más tiempo despierto.
6. Evite que el niño ingiera meriendas azucaradas o productos con cafeína antes de irse a dormir, los cuales pudieran alterarlo aun más.
7. Trate de programar las actividades hogareñas para que las mismas no interfieran con la hora de irse a dormir.
8. El niño debe quedarse dormido cuando está cansado. Mantenerlo despierto hasta tarde no le ayudará necesariamente a dormir más ni mejor. Por el contrario, al niño extremadamente fatigado le costará más trabajo tranquilizarse, y se despertará durante la noche.
9. Los padres deben aprovechar el tiempo de sueño de sus hijos para descansar, de dedicarse tiempo mutuamente, o de disfrutar la tranquilidad.
De igual manera, el establecimiento de una hora fija para que el niño se despierte también crea buenos hábitos de sueño. Lo mismo vale para los adultos. Irse a dormir y despertarse a una hora determinada le permite al organismo la preparación para el descanso, y favorece la salud general.








