
Era una escena inverosímil. Un hombre de alto rango, un centurión romano que era capitán de 100 soldados, envía un mensaje urgente pidiendo ayuda a un humilde maestro judío llamado Jesús. El siervo más apreciado del capitán estaba en su lecho de muerte. Los médicos habían agotado todos sus remedios. El tiempo se estaba acabando. Jesús era su única esperanza.
Sin embargo, esto no era un lamento emitido como un último cartucho de desesperación. Era una petición de confianza. El centurión había escuchado (tal vez incluso había sido testigo) de alguno de los milagros de Jesús. Él estaba convencido de que Jesús tenía el poder para hacer cualquier cosa. El Señor sólo tenía que decir la palabra y el siervo del centurión sería sanado. Y justo eso fue lo que hizo Jesús.
Jesús tiene el poder para hacer cualquier cosa. A él le interesan las cosas por las que estamos atravesando. Él es el único que realmente puede ayudar. Pero como el centurión, nosotros debemos admitir que no somos dignos de su atención. Dios es santo. Nosotros no somos santos. Nosotros le fallamos. Le fallamos a otros. ¿Por qué debería él molestarse?
Cada uno de los milagros mostró las buenas intenciones de Dios para con los indignos. Cada milagro decía: “¡Dios te ama!” Al librar a la gente de problemas imposibles, Jesús probó que tenía poder sobre los problemas más grandes, que son la muerte y el infierno. Jesús intercambió su vida por la nuestra y pagó la horrenda pena por cada pecado cuando murió en la cruz. “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:21). Por medio de Jesús, Dios nos declara “no culpables”.
¿Qué está enfrentando usted hoy? Lo que sea, usted le importa profundamente a Jesús. Él tiene tanto el poder como el deseo de ayudar. Él tiene la sabiduría y el amor para darnos exactamente lo que necesitamos. Él sólo tiene que decir la palabra.
Con su palabra Jesús también obra otro milagro. Él nos da la fe para confiar en él. Él nos hace estar seguros de su perdón. Él nos da la confianza para confiar en él para todo. Únase a nosotros este domingo cuando Jesús venga a nosotros en su palabra. El culto de adoración empieza a las 10:30AM, 1441 SW 104th OKC, OK.








