Pastor Carlos Valenzuela
La historia tan conocida del encuentro entre Jesús con la mujer samaritana que se relata en el capítulo cuatro del evangelio de Juan nos da una inmensa riqueza en como vivir una vida como Dios quiere que vivamos para nuestro bien de lo cual quisiera comentar un par de puntos que me parecen muy interesantes.
Aunque no es el tema de este artículo no puedo dejar de lado que esta historia bíblica desmiente tajantemente a aquellos que dicen que el cambiar de pareja es la solución a los problemas del matrimonio y muestra una mujer insatisfecha, aún sedienta que había tenido cinco maridos y andaba por el sexto sin encontrar la felicidad y esto lo vemos porque la misma historia se repite en su vida muchas veces. Creame que no pude dejar de comentarlo y ahí se lo dejo para reflexionar.
Algo sumamente interesante que encontramos en este pasaje es que Jesucristo llega y le pide agua a la mujer para calmar su sed y aclara que este tipo de agua da un alivio temporal pero que Él le puede dar otro tipo de agua que le aliviará la sed para siempre. Jesús pide lo que se encuentra al alcance de la mano y ofrece algo que solo Dios puede dar. Pide un poco de agua natural y ofrece manantiales inagotables de vida, de paz, de gozo y de victoria. ¡Qué interesante! ¡Qué bueno es Dios con nosotros! Nos pide algo que podemos hacer a cambio de darnos milagrosamente lo que con nuestras propias fuerzas no podríamos obtener.
Lo triste es que mucha gente no se da cuenta que es necesario obedecer en lo poco para recibir lo mucho y se encuentran en medio de grandes problemas esperando que Dios llegue al sofá de su sala mientras ellos ven televisión despreocupados y les resuelva su vida sin el menor esfuerzo para ellos. Dios podría hacerlo, ¡Claro que sí! Pero Él es soberano y ha decidio que las cosas funcionen de otra manera. No es nuestro esclavo para cumplir nuestros caprichos mientras irresponsablemente ni siquiera mostramos interés por nosotros mismos.
Conozco matrimonios con serios problemas que nunca asisten a los seminarios para parejas que se organizan en la iglesia y ni siquiera a los servicios semanales asisten regularmente pero quieren que se les visite para darles consejería matrimonial sin tener ni siquiera que salir de su casa. En estos casos Jesús solo les está pidiendo un vaso de agua, una hora por semana que inviertan en su matrimonio para darles el agua viva que les hará llegar a la meta, pero no están dispuestos a darlo.
Cuando quieras recibir algo de Dios observa primero si te está pidiendo que des tu el primer paso y decide invertir lo poco que te pide creyendo que verás Su gloria manifestarse en tu vida y deja la comodidad del momento para recibir el milagro que necesitas y volverá la paz y el gozo a tu vida. Hay momentos para sembrar e invertir y momentos de cosechar, pero sucede en ese orden, primero es la siembra para poder cosechar.
Después de ese encuentro con Jesucristo la mujer no volvió a ser la misma porque el que le cree a Dios y bebe del agua que solo Él puede dar no puede quedarse igual que como estaba y lo hermoso es que nos lleva a una vida mejor que la que teníamos antes de conocerlo. Lo que bebió de Él no lo pudo contener y fue a compartirlo con otros.
¿Cuando te pida Jesús un poco de agua se la darás?
Bendiciones
Pastor Carlos
Ministerios El Toque de Dios
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