La secretaria de Estado norteamericana,
Hillary Clinton, inició el lunes una gira
latinoamericana ensombrecida por el
fuerte terremoto que sacudió el sábado a Chile,
uno de los países en su agenda a la que añadió
Argentina.
Clinton viajó la noche del domingo a Montevideo
para asistir el lunes a la investidura del
nuevo presidente uruguayo, el ex guerrillero de
izquierda José Mujica.
Pero horas después de su partida el funcionario
Philip Reines dijo que se agregaba Argentina
a la gira.
“Queremos mostrar el apoyo de Estados Unidos
al pueblo de Chile, pero sin olvidar las realidades
en el terreno”, dijo.
“Entonces en lugar de pasar la noche del lunes
en Santiago fuimos allá el martes, y usamos
ese tiempo para viajar de Montevideo a Buenos
Aires en la tarde del lunes para una reunión con
la presidenta (Cristina Fernández de) Kirchner
y pasar la noche allí”, agregó.
Uruguay representa una tendencia con la que
la región quiere mostrar independencia, pero no
beligerancia hacia Estados Unidos, según Michael
Shifter, presidente del centro de análisis
Diálogo Interamericano.
Con su visita Clinton querrá mostrar que
Estados Unidos, que durante tiempo vio la región
como su patio trasero, acepta las nuevas
realidades políticas y trabajará con gobiernos de
izquierda y de derecha, indicó.
“Está retomando prácticamente lo que dejó
hace un año Obama con la Cumbre de las Américas, que fue muy prometedora y creó muchas
expectativas (aunque) luego las cosas se
empantanaron y quedaron de lado”, detalló el
analista.
El viaje de Clinton incluye además una etapa
importante en Brasil, donde la jefa de la diplomacia
estadounidense espera impulsar la necesidad
de sanciones contra Irán por su programa
nuclear.
Clinton viajó el martes a Santiago donde se
reunió con la presidenta socialista chilena, Michelle
Bachelet, y el presidente electo, el conservador
Sebastián Piñera, que entrará en funciones
el 11 de marzo.
El terremoto del sábado, que según las autoridades
chilenas deja por lo menos 708 muertos,
tuvo lugar seis semanas después del sismo que
devastó Haití y por el que Clinton anuló una
gira por Asia.
Clinton se reunió el miércoles en Brasilia
con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva y
el ministro de Relaciones Exteriores Carlos
Amorim.
La visita de Clinton a Brasil “reafirma la importancia
de la relación bilateral con Brasil, la
gran potencia regional de América Latina y potencia
mundial en devenir”, indicó el centro de
reflexión CSIS, con sede en Washington, en una
nota a los medios.
La seguridad regional, la cooperación en
materia de energía, comercio y en lo referente
a Haití son cuestiones esenciales para ambos
países.
Pero la secretaria de Estado deberá primero
aprovechar la ocasión para buscar el apoyo del
presidente Lula a posibles sanciones de la ONU
a Irán por su programa nuclear.
Brasil, que es actualmente miembro temporal
del Consejo de Seguridad de la ONU, se ha
mostrado reticente a la aplicación de sanciones.
El departamento no ha indicado si Clinton
abordará la venta a Brasil de aviones militares
estadounidenses F/A-18, que compiten con el
Rafale francés y el Gripen NG sueco.
Clinton finalizó su visita a Brasil con una breve
parada en Sao Paulo, antes de dirigirse a la
capital de Costa Rica donde intervendrá en la
conferencia ministerial “Caminos para la Prosperidad
en las Américas”.





