
Por Fidel E. Castro de “Nuestra Comunidad”
La propuesta del congresista Luis Gutièrrez no podîa venir en mejor momento, y justo cuando los ànimos de millones de personas cuyo status legal en este paìs es irregular, habìan decaìdo sensiblemente al saberse de manera pùblica que las promesas electorales del don Obama no eran mas que eso: promesas, o, mejor dicho, palabras al aire, en eso que dentro del lenguaje polìtico electorero se denomina “economìa del lenguaje” y que dicho en tèrminos mas claros son simplemente burdas mentiras o demagogia para llegar al poder.
Gutièrrez, quien de la noche a la mañana se ha convertido en “angel de esperanza” de millones de indocumentados, pretende con su propuesta, regular la situaciòn laboral en este paìs – como eje central de dicha iniciativa- especialmente en el campo donde la gente aporta un relevante beneficio econòmico con su mano de obra barata para los gringos. Luego, a partir de dicha regulaciòn y bajo ciertas condiciones que la reforma plantea en concordancia con las actuales leyes migratorias (que deberìan eventualmente modificarse), los indocumentados podrìan o deberìan agilizar tràmites para optar a la residencia.
En teorìa, sobre el papel, suena muy bonito, pero ya diferentes agrupaciones racistas y xenòfobos de toda laya, han puesto el grito en el cielo y manifestado su oposiciòn decidida a cualquier intento de reforma, lo que vendrà, junto con la conocida oposiciòn republicana en el Congreso, a dificultar enormemente los esfuerzos de la iniciativa de Gutièrrez y cualquier otra que se plantee a futuro. El congresista republicano Lincoln Dìaz Balart lo dijo recientemente en entrevista para la televisiòn: “la reforma migratoria NO SE DARA”.
Seamos claros: Debemos estar conscientes de que por el momento, no tenemos nada en las manos mas que unas cuantas leyes tibias que brindan algún amparo y por lo mismo, nuestros esfuerzos como comunidad inmigrante en los Estados Unidos, deben encaminarse a aprovechar todos los espacios posibles para desarrollarnos, asi como apoyar iniciativas tales como la de Luis Gutièrrez y de otras muchas entidades que luchan por nuestros derechos. Aùn hay espacios. No perdamos la fe.








