
Al llegar a su término la primera década del siglo XXI, los historiadores pueden mirar retrospectivamente los últimos diez años, y reflexionar acerca de los momentos más memorables transcurridos en ese período de tiempo.
Además, los historiadores pueden comenzar a ver lo que ha cambiado en los últimos diez años, y qué tendencias ejercieron el mayor impacto. Probablemente nada influyó más en la humanidad que la Internet.
Aunque ya existía al final del siglo XX, la Internet logró una mayor preponderancia en la primera década del siglo XXI, cambiando casi todas las facetas de la sociedad. Aunque la Internet facilitó las cosas de muchas maneras, también las hizo más difíciles en formas más sutiles. Por ejemplo, el contacto de los niños con la Internet. Si bien las computadoras fueron en un tiempo un recurso de juegos y redacción de trabajos escolares para los niños, en la actualidad es un medio de tener acceso a un mundo totalmente nuevo, que no siempre es seguro para los menores de edad. Una realidad que resalta la importancia de que los padres protejan a sus hijos de los males de la Internet. Por fortuna, hay varias medidas que pueden tomar los padres para alejar a los niños de cualquier cosa o persona que pueda amenazarlos en el mundo virtual.
•Cree una lista de sitios Web que están dentro y fuera de los límites. Los padres deben hablar con los niños acerca de la naturaleza de la Internet, y de cómo algunos sitios Web están dedicados a los adultos, y algunos son más adecuados para los niños. Cuando hable de este tema, pregúnteles por qué deben visitar la Internet, y desde ahí se podrá comenzar a elaborar una lista de sitios Web aceptables, y de aquellos fuera de sus límites. Además, los padres pueden restringir el acceso a sitios Web fuera de lo que se considera aceptable creando contraseñas para visitar ciertos sitios.
•No comparta contraseñas y cámbielas regularmente. En la actualidad, cada vez más sitios Web exigen contraseñas para obtener acceso a los mismos. Las cuentas de correo electrónico, los sitios de contacto social, las transacciones bancarias en línea, e incluso los comerciantes por Internet solicitan contraseñas. Tanto los niños como los adultos deben mantener siempre en secreto esas contraseñas, y cambiarlas regularmente. No use la misma contraseña para accesar a todos los sitios Web. Y si algo le parece fuera de lo ordinario, o si cree que han violado su seguridad, póngase en contacto inmediatamente con el sitio Web correspondiente y cambie la contraseña.








